Actividades del GFP

Estimado/a socio/a:
Tal como expusimos en nuestra Asamblea General Ordinaria del pasado 30 de enero, pasamos a informarte de varias cuestiones, las cuales consideramos importantes para el futuro desarrollo de nuestra agrupación.
Nuestro grupo va a poner en marcha un plan de formación de cara a este ejercicio recién inaugurado. Para ello hemos contactado con José Fernando Martínez de Novelda, (Charly Rebel), quien nos impartirá durante todo el año un taller de Fotografía Creativa. Al mismo tiempo será el encargado de dirigir y tutorizar las liguillas mensuales. La segunda semana de los meses dispuestos, impartirá la conferencia, anunciando al final el tema de la liguilla del mes siguiente y sus condiciones, a celebrar la cuarta semana. Incluimos calendario de actividades.
Con ello pretendemos avanzar en nuestra común afición. Concretamente en un área a menudo descuidada en la agrupaciones, la CREATIVIDAD. Es un proyecto en el que toda nuestra Junta Directiva ha apostado con mucha ilusión. El único requisito indispensable para poder acceder es que se debe estar al corriente de pago de la cuota, incluyendo la cuota 2014.
Al mismo tiempo y siguiendo con las novedades, la tercera semana de cada mes, alguien cercano a nuestra agrupación, vendrá a impartir una pequeña charla relacionada, con cualquier aspecto interesante relacionado con la fotografía. Y el primer jueves de la semana, se dejará no lectivo, con el fin de cualquier asociado, pueda mostrarnos su proyecto, etc. o simplemente acudir a la sede a conversar con el resto de compañeros.
También vamos a poner en marcha una liguilla de espíritu totalmente digital, a través de la página Just1Photo. Sólo se presentará 1 foto de tema libre. De momento únicamente tenéis que registraros en la web http://just1photo.com/. Ya seguiremos informándoos al respecto.
En cuanto al ClickPetrer, otoño fotográfico, todavía no hemos clausurado la exposición y ya está casi cargado en la tobera el torpedo de la segunda edición, que este año cuenta con novedades entre sus actividades. Entre ellas, vamos a impartir un cursillo de iniciación “Photoshop para fotógrafos“. También estamos trabajando en “Un fin de semana aprendiendo con… “. Consistirá en un sábado y la mañana de un domingo, con un fotógrafo de relevancia, el cual nos enseñará su saber hacer. Ésto último no podrá ser gratis, si bien estamos convencidos que no será impedimento para que cubramos las plazas. En su día os facilitaremos mas detalles. Finalmente os anticipamos que han sido modificadas las bases del ClickPetrer, para que este año todos los miembros del GFP que no pertenezcan a la comisión, puedan participar. Al igual que los hijos de todos los socios-as del grupo.
No nos cabe duda, de que todas estas novedades, serán acogidas con agrado por vuestra parte y contaremos con vuestro respaldo en todas las acciones emprendidas.
¡Nos vemos en nuestra sede !


Eugene Smith: “Yo no escribí las reglas, ¿por qué iba a seguirlas?”

Siéntate y observa…
Fer Gómez
03 de marzo de 2013

La Sociedad Americana de fotógrafos de Media ha descubierto recientemente una entrevista que el retratista Phillippe Halsmann hace a Eugene Smith. Parece ser que tuvo lugar en Nueva York en 1956, pero no se está seguro de la fecha.

Para esta fecha ya había publicado en Life: Country Doctor, Spanish Village y Nurse Midwife. En 1955 dejó Life y pasó a la Agencia Magnum.

Éste es un extracto de esta entrevista:



Velatorio de Juan Larra, Deleitosa, 1951

Recuerdo una de tus fotografías en particular, en un velatorio en España la gente mirando a la cara del hombre muerto, ¿cuántas exposiciones tomaste?

Dos, y una para encender. No queria molestar.

Piero Saporiti, el corresponsal de Time-Life en España me dijo una vez que habías usado lámparas de petróleo…

Saporiti tiene una memoria maravillosa, ¡muy imaginativa! Éste es el tipo de la luz que pude conseguir. Use un sólo flash en lugar de una vela.

La gente estaba muy apenada y pusiste la luz del flash en sus ojos interrumpiendo su dolor. ¿Cómo justificaste esta intromisión?

Creo que no hubiera podido hacer esto sino hubiera estado enfermo el día anterior. Habia estado con dolor de estómago en un campo y vino un desconocido y me ofreció beber vino. No me apetecía pero por no ser descortés a tal amabilidad, acepté. Y al día siguiente, por casualidad, se acercó a mí con prisas y me dijo: “Por favor, mi padre acaba de morir y debemos de enterrarlo, ¿podría llevarme al lugar donde tengo que rellenar todos los papeles?” Fuí con él a su casa, yo estaba muy conmocionado por el dolor y la belleza compasionada del velatorio, cuando vi que venia hacía la puerta me acerque a él y le dije: “Por favor, señor, no quiero deshonrarle en estos momentos, pero ¿podría hacer fotografías?” y me respondió: “Sería un honor”.




No creo que tomar una fotografía por el valor de la fotografía en sí misma esté justificado, solamente cuando consideras que es el objetivo. Por ejemplo, fotografié una mujer dando a luz para una historia de comadronas. Pero hay por lo menos dos vacíos de magnificas fotografías en mi obra. Una es en Filipinas, una mujer que tenia problemas con el parto en un pueblo que había sido destrozado por nuestros bombardeos. La mujer estaba dando a luz y mi único pensamiento en aquel momento era ayudarla. Si hubiera habido allí otra persona tan competente como era yo entonces para ayudarla habría tomado la fotografía. Pero, quedarme quieto ante una circunstancia así… ¡No hay una maldita fotografía tan valiosa!

Recuerdo una foto de una mujer española arrojando agua en la calle. ¿Fue una puesta en escena?

No hubiese dudado en pedirle que tirase el agua. No me importa montar una escena si creo que va a intensificar algo que es totalmente auténtico del lugar.

Cartier-Bresson nunca pregunta esto. ¿Por qué romper una regla básica de la fotografía?

Yo no escribí las reglas, ¿por qué iba a seguirlas? Dedico mucho tiempo e investigación en saber lo que quiero tratar. Pregunto y lo arreglo cuando siento que es legítimo. La honestidad recae en mi capacidad, como fotógrafo, para comprender.





Extraído de una entrada del blog del New York Times Lens

Entrega de trofeos del I Rally ClickPetrer 2013


Por si no lo recordáis, el próximo sábado 1 de febrero a las 19:30 horas, en la casa de Cultura de Petrer (C/ San Bartolomé, 5), vamos a efectuar la entrega de trofeos del I Rally ClickPetrer 2013. Previamente veremos un audivisual preparado por nuestro Presidente Juan Miguel Martínez Lorenzo, con una retrospectiva de lo que ha sido el evento.
Finalizaremos el acto con la inauguración de la exposición, siendo ofrecido un vino de honor.
No es preciso que os digamos lo importante que es para nuestra agrupación, el contar con vuestra presencia.

¡Os esperamos!

Cultura fotográfica: El pictorialismo

queaprendemoshoy.com
Francisco Ledesma Brito (texto del artículo)
27 de enero de 2012
Gertrude Käsebier

Cuando hay una exposición sobre el Pictorialismo en un museo, sabes que son fotografías lo que ahí se exponen, pero algo no cuadra. Te acercas a las obras y no parecen fotografías, ves efectos más propios de la pintura y eso te hace ir a leer la cartela con desconcierto; sí son fotos, pero no lo parecen.
En eso consiste básicamente el Pictorialismo, el cual se considera la primera corriente artística dentro del mundo de la fotografía, pero que, paradójicamente, busca su inspiración y sus intenciones estéticas fuera del mundo de la fotografía.

Gertrude Käsebier

Este movimiento tiene sus orígenes en la década de los sesenta del siglo XIX, aunque adquirió su máxima repercusión a partir de los ochenta y prolongándose hasta la I Guerra Mundial (1914-1918), cuando ya dejó paso a otras corrientes más modernas. Básicamente consiste en emparentar a la fotografía con la pintura, tratando los mismos temas y recurriendo a la misma estética, dejando la parte propiamente técnica de la fotografía en un segundo lugar. Para conseguir sus objetivos desenfocaban la imagen, añadían multitud de filtros, marcas, suciedades… creando imágenes únicas en las que la intervención humana en el proceso de revelado era fundamental. Los resultados eran imágenes únicas e irrepetibles, llegando incluso a destruir los negativos para no sacar más copias; dichas obras se enmarcaban como si de un cuadro se tratase y se colgaban en los salones de la pujante burguesía decimonónica.

Alfred Stieglitz

Alfred Stieglitz

Alfred Stieglitz

Algunos de los temas más recurrentes serán los paisajes en días de lluvia o con niebla; las alegorías cargadas de un fuerte contenido moral o escenas mitológicas. Las mujeres tienen un papel fundamental, apareciendo modelos que en sus posturas, en sus gestos y en su aspecto se identifican con las tomadas por los pintores contemporáneos a estos fotógrafos.

Julia Margaret Cameron

Julia Margaret Cameron

  

Julia Margaret Cameron

Julia Margaret Cameron

Algunos de los personajes más relevantes de este movimiento fueron Julia Margaret Cameron o Henry Peach Robinson, que crearan bellas imágenes en las que la fotografía sirve de medio para crear obras que la niegan y que pretenden trascender del mero mecanicismo de este nuevo invento. Muchos serán los que consideren este movimiento fuera de las corrientes de la fotografía, ya que en sus planteamientos de base se alejan de los fundamentos de la misma.
Se llegaron a crear incluso grupos de fotógrafos que se adscribieron a esta corriente, como el Camera Club de Viena en 1891 o la Linked Ring Brotherhood de Londres al año siguiente, que organiza exposiciones con obras de fotógrafos de toda Europa y EE.UU., pues esta estética se había extendido rápidamente por el panorama internacional. El ya mencionado Peach Robinson incluso llegó a publicar obras donde se recogían los presupuestos teóricos de dicho movimiento, dándole al mismo visos de gran corriente pictórica de vanguardia, al dotar a los pictorialistas de una guía y un corpus ideológico fundamentales; esto lo podemos ver en obras como Pictorial Effect in Photography (1869) o Picture- making by Photography (1884).

Henry Peach Robinson

Henry Peach Robinson

Henry Peach Robinson

Henry Peach Robinson

Henry Peach Robinson

El movimiento dio sus últimos estertores cuando, ya en el siglo XX, en la fotografía primaba más lo directo, lo impactante, lo que se convirtiera en noticia, que llegara al espectador y que lo moviera socialmente, pero lejos de ese diletantismo ya pasado de moda de los grandes caballeros del XIX.

Léonard Misonne

Léonard Misonne

Léonard Misonne

Léonard Misonne

Léonard Misonne

Léonard Misonne

Robert Demachy

Robert Demachy

Robert Demachy

Robert Demachy

Para profundizar en el tema de la fotografía pictorialista recomiendo la lectura del libro “Camera Work” de Alfred Stieglitz, publicado en la editorial Taschen. Toda una delicia, y encima a un precio muy atractivo.
José Joaquín Pérez Soriano
«Este libro se convertirá en una de las obras obligatorias de la década. Ninguna biblioteca fotográfica estará completa sin él.»

mono, Londres, Reino Unido

Cultura fotográfica: La fotografía erótica

Un repaso por la historia de la fotografía erótica
XATAKA Foto – Lieya Ortega
07 de septiembre de 2012

Postales eróticas antiguas
NATURPIXEL Fotografía – Guillem Calatrava
20 de marzo de 2012




El cuerpo humano se ha considerado a lo largo del tiempo un objeto de deseo, incluso ha habido épocas en que mostrar el cuerpo desnudo era pecaminoso y sólo aquellas mujeres de dudosa moralidad se atrevían a enseñar alguna parte de él.
A nivel artístico el tema del desnudo es complejo de tratar por sus múltiples lecturas, ya sea desde un punto religioso o cultural. Al parecer no es lo mismo ver una escultura o una pintura que represente el cuerpo de una mujer a una fotografía, ya que la imagen fotográfica es más real y por tanto más obscena. Debido a esa obscenidad de la foto o del cine, la desnudez pasó a tener unas connotaciones más sexuales y no tan artísticas o estéticas como podría ser en el caso de la pintura.

Para entender un poco más la visión que tenemos de la fotografía erótica en la actualidad realizaré un breve repaso por su historia y evolución a través de las diferentes épocas. De esta manera podremos comprender la foto de desnudo mucho mejor e incluso dejarnos de tonterías y empezar a verla como una imagen artística más. Una hermosa y buena foto de desnudo puede ser una verdadera obra de arte.


Primeros años


A finales del siglo XIX el cuerpo humano femenino y, en menor medida, el masculino empezó a convertirse en ese obscuro objeto de deseo cuyo interés fotográfico iba creciendo con el tiempo. Así, el cuerpo humano fue considerado tabú para algunos y para otros un instrumento más que ayudaba a crear e investigar a los fotógrafos.
Poco a poco, hacia la segunda mitad del siglo XX se comenzó a ver la fotografía erótica con otros ojos, con una mirada de respeto, aunque no por ello dejó de lado las controversias y los problemas morales que podían significar la imagen del cuerpo humano posando sensualmente.
Podríamos decir que fue Lois Jackes Daguerre el que abrió la puerta de la fotografía erótica al retratar esculturas de yeso lánguidas y sensuales que hacían alusión a las Tres Gracias, sus Naturaleza muerta con esculturas. El uso de las esculturas para este tipo de fotografías era debido, por un lado, al largo tiempo de exposición que necesitaba el daguerrotipo para la toma fotográfica, y por el otro lado era debido a la dificultad de encontrar una modelo que se prestará a desnudarse y retratarse.
Cabe decir que la historia de la daguerrotipia erótica es casi inexistente e insuficiente, en la mayoría de los casos se la desprecia por su ínfima calidad. Así que es un tanto complejo indagar más sobre el tema. El daguerrotipista parisino Felix Jacques Antoine Moulin fue uno de los primeros en especializarse en fotografía de desnudos, debido a esa osadía en 1851 estuvo un mes de cárcel por producir daguerrotipos que, según la Corte de Napoleón III, era de una obscenidad indescriptible.
Así, las primeras modelos que se desnudaron y se dejaron retratar solían ser prostitutas, bailarinas o jóvenes anónimas que a cambio de dinero dejaban que su imagen fuera inmortalizada. Para ello, las modelos adoptaban las típicas poses de los personajes de las obras pictóricas clásicas, desde mujeres estiradas en hermosos divanes hasta hermosas ninfas jugando por el campo bucólicamente. Hemos de tener en cuenta que la pintura y la escultura era la única referencia artística que se conocía para llevar a cabo esta clase de fotografías.
El negocio del desnudo fotográfico pronto se convirtió en un negocio muy rentable. Así, desde la clandestinidad, los autores se escondían en el anonimato por las multas y penas de cárcel a que se exponían, y a unos precios elevados las imágenes de cuerpos desnudos comenzaron a ponerse de moda en algunos círculos sociales de caballeros adinerados. Es decir, se destinaban a la alta y media burguesía.


Pero pronto la popularidad fue tal que en 1845 se empezó a comercializar como piezas de estudio científico anatómico para que estuvieran dentro de la legalidad, fue tal el auge de sus adquisiciónes que ni las leyes pudieron terminar con ellas. No obstante, la pornografía seguía siendo ilegal en Francia, por ello la mayoría de los daguerrotipistas debían tener cuidado y no firmaban sus daguerrotipos, aunque algunas de estas imágenes si que llevan las etiquetas de las casas de óptica.
Cinco años después, en 1850, gracias a la perfección de la fotografía en papel y del negativo de placa de vidrio implicó el nacimiento de un duro competidor del daguerrotipo, sobretodo en París. Debido al papel se abarataron los costes de impresión lo que implicó una producción en masa de la fotografía erótica. Además, hemos de tener en cuenta que entre 1850 y 1855 se comenzaron a difundir las imágenes estereoscópicas y las tarjetas de visita lo que también ayudó al auge de este tipo de fotografías. No obstante todo ello, sumado a una política más restrictiva por parte del gobierno, este tipo de imágenes experimentaron una pérdida de refinamiento y cuidado.

Finales del siglo XIX e inicios del XX

A finales del XIX, la fotografía erótico-pornográfica de aires victorianos, exportada de Francia, aparecía en Gran Bretaña asentándose como un nuevo modelo de negocio. A través de un sistema de postal los subscriptores recibían periódicamente las nuevas imágenes, burlando de esta manera a la policía.
Cabe decir, que desgraciadamente este tipo de fotografía era demasiado mecánica, la imagen erótica perdía toda la sensualidad y por ende se acercaba más a un documento antropológico. Pero por suerte muchos pintores comenzaron a experimentar con la fotografía de desnudos, intentando darles una intención pictórica, más artística, para diferenciarse de las postales pornográficas.
Dentro de esta corriente es de destacar a Robert Demachy o al gran Alfred Stieglitz, un interesante fotógrafo que ya hemos hablado en alguna ocasión. Gracias a ellos y a otros pictorialistas la fotografía de desnudo se pudo ver en algunos eventos y exposiciones fotográficas. Un gran paso para la fotografía erótica como imagen artística.
Así pues, a finales del siglo XIX ya podíamos encontrar tres grupos de fotografías de cuerpos desnudos. Por un lado estaban las que se consideraban antropológicas, es decir, las que retrataban a mujeres de otras razas para catalogar y estudiar a los seres humanos. También estaban las pornográficas que sólo podían comprarse en el mercado negro por ser algo ilegal. Y por último la fotografía erótica pero desde una visión artística.
Este último grupo fotográfico fue el más extendido a principio del siglo XX gracias en parte al nacimiento de las revistas y a la nueva técnica de impresión que permitía reproducir de forma barata las imágenes. De nuevo París se convirtió en el centro de esta nueva revolución de la fotografía erótica, a través de las imágenes de las bailarinas del burlesque desnudas o semidesnudas.
A principio del siglo XX, gracias al fin de la censura europea del erotismo supone el regreso de bellas y artísticas imágenes eróticas, se vuelve a dar importancia a la imagen refinada.
No obstante, las imágenes eróticas no empiezan a considerarse como fotografía moderna hasta 1950, con los conocidos “club de cámara” que llevaron la fotografía erótica al ámbito artístico tal como se conoce hoy en día. No hemos de olvidar que en esta época comienza el surgimiento de la imagen en color y el nacimiento del movimiento Pin Up, que también ayudará a extender la fotografía erótico–artística.

El nacimiento de la fotografía erótica moderna


Así pues, gracias a los club de cámara y a las revistas como Play Boy, donde recuperan el espíritu pornográfico, la explosión de este arte resurge de nuevo. No obstante, aún quedaban artistas anclados en la primera mitad de siglo, es decir, aquellos como Rudolph Rossi, cuyas imágenes en blanco y negro fueron pintadas meticulosamente, dotando a la foto de la categoría de arte, que buscaban acercarse al arte pictórico con una fotografía sumamente cuidada y artística. Es decir, no se limitaban a plasmar solamente un cuerpo desnudo, sino que contaban una historia, trasmitían un concepto.
También encontramos a fotógrafos como Helmut Newton que elevó la foto erótica a un ideal de belleza y glamour, sus imágenes eran de tal hermosura que dañaban a la vista. O a David Hamilton, que a pesar de fotografiar a jóvenes adolescentes sus atmósfera hamiltoniana le daba una connotación romántica e ingenua.
Es esta clase de fotografía erótica más artística la que consiguió saltar de la clandestinidad y salir en publicaciones como Vogue. Empieza la fotografía erótica moderna.

En la actualidad













Así pues, podemos afirmar que gracias a todos los avances tecnológicos y a los fotógrafos y artistas de antaño que se saltaron la leyes, podemos disfrutar de obras tan sublimes e impactantes como las fotografías de Herb Ritts, Narcis Virgiliu o Spencer Tunick entre otros grandes fotógrafos a destacar y tener en cuenta.
Es por toda esta historia y esta evolución que hemos de empezar a ver la fotografía erótica con otros ojos, y espero aportar con este post, aunque sea muy pequeño, un granito de arena para ver la imagen erótica como algo bello. Y cuando hablo de fotos eróticas también me refiero a aquellas de estética bondage o mucho más explicitas, ya que algunas pueden ser hermosas y delicadas como las de Nobuyoshi Araki, poesía pura en blanco y negro.
Os dejamos con una galería de esta modalidad de fotografía, realizadas entre finales del siglo XIX y principios del XX:

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La mirada fotográfica de: Abbas Attar

Abbas Attar es un fotógrafo iraní integrante de Magnun Photos desde 1981. Según su perfil en Magnun: “Un iraní trasplantado a París, Abbas dedicó inicialmente su trabajo a documentar la vida política y cotidiana de las sociedades en conflicto como Biafra, Vietnam, Sudáfrica durante el Apartheid y la Revolución en Irán. Luego hizo varios ensayos sobre el Islam, el Cristianismo y el Paganismo, en los que trabajó varios años. Actualmente se encuentra examinando cómo la religión está reemplazando a la ideología política como motor de los conflictos internacionales.”


Fotografiar bodegones

Publicado por Isabel López el 21 de enero de 2010


Un bodegón, también conocido como naturaleza muerta, es una obra de arte que representa objetos inanimados, generalmente objetos cotidianos que pueden ser naturales (animales de caza, frutas, flores, comida, plantas, rocas o conchas) o hechos por el hombre (utensilios de cocina, de mesa o de casa, antigüedades, libros, joyas, monedas, pipas, etc.) en un espacio artificial determinado. Esta rama de la pintura se sirve de un exquisito arreglo, encanto colorístico y de una iluminación fina para producir un efecto de serenidad, bienestar y armonía.
Con orígenes en la antigüedad y muy popular en el arte occidental desde el siglo XVII, el bodegón dan al artista más libertad de acción en la colocación de elementos de diseño dentro de una composición que otros géneros pictóricos como el paisaje o los retratos. Los bodegones, particularmente antes de 1700, a menudo contenían un simbolismo religioso y alegórico en relación con los objetos que representaban. Algunos bodegones modernos rompen la barrera bidimensional y emplean técnicas mixtas tridimensionales, y usan objetos encontrados, fotografía, gráficas generadas por ordenador, así como sonido y vídeo.

Bodegón Creativo

El arte de la composición
El bodegón es uno de los temas fotográficos más exigentes de la fotografía profesional, pues requiere equipo y preparación técnica de alto nivel: sistemas sofisticados de iluminación, cámaras de medio y gran formato, un amplio abanico de accesorios como fondos, elementos de atrezzo.., por no hablar de los conocimientos necesarios para obtener el máximo rendimiento de tanto utillaje. Todo esto acaba por disuadir al aficionado, que raras veces se atreve a adentrarse en este mundo aparentemente reservado a los profesionales.
Sin embargo, conseguir un buen bodegón se encuentra al alcance de cualquiera, vamos a verlo.Es difícil que los aficionados, incluso con conocimientos se atrevan con los bodegones. Esto se debe principalmente a que en ellos el fotógrafo no se encuentra con nada hecho y debe construir por completo la totalidad de la imagen. En un paisaje, la iluminación o los elementos del mismo no dependen exclusivamente de nosotros, al igual que en el reportaje donde se trabaja con sujetos “fuera de control” bajo una iluminación dada.
En un bodegón, sin embargo, todo lo pone la imaginación de su autor, resulta de su capacidad para producir y crear la escena: primero con la acertada elección de sus objetos, prestando especial atención a sus formas, volúmenes, tamaños, colores y texturas; segundo con un perfecto dominio de la iluminación que cree la atmósfera adecuada y proporcione un toque especial a lo fotografiado, resaltando con fuerza sus características. Tercero, con una composición y encuadre elegantes fruto de una colocación armónica de los elementos y de un fondo acorde con ellos.
Estos tres factores (tema, luz y composición) resultan determinantes a la hora de conseguir una foto de bodegón que merezca la pena, pero no es cierto que debamos partir de planteamientos complejos y elaborados o que hagan falta equipos especializados. Los bodegones sencillos apenas son exigentes en este sentido; vale cualquier cámara analógica o digital equipada con una óptica zoom estándar que permita intervenir al fotógrafo en los controles básicos de exposición, diafragma y enfoque. La iluminación puede ser sólo natural, con lo que eliminamos la necesidad de saber iluminar, aunque algún esquema sencillo también explicaremos con el propósito de ayudar a quienes quieran hacer sus “pinitos” en el estudio.
Los requerimientos, sin embargo, en estos bodegones minimalistas de creatividad y saber hacer son máximos: no vale cualquier tema, iluminación, ni fondo o composición, algo común a toda fotografía, pero que en el bodegón resulta todavía más evidente, en el sentido de que en este caso sí que tales factores se deben sólo al fotógrafo.
En otra clase de tomas el azar o la luz ambiente nos pueden echar una mano, en el bodegón los posibles fallos dejan al desnudo sin más nuestras carencias fotográficas. Lo que no es nada malo, muy al contrario, el bodegón es una escuela excelente para aprender y practicar la fotografía porque ayuda a resolver sus aspectos esenciales de forma y contenido, simplemente al plantearlos desde el principio como la única forma de construir la imagen fotográfica, esa mezcla de composición, luz y tema.

El encanto de la sencillez
Otra dificultad añadida en los bodegones referente a su tema se encuentra en la variedad y número de objetos necesarios en la imagen. Los principiantes deben ser conscientes de que cuanto más elementos diferentes haya en la escena, más dificultades se encontraran a la hora de obtener una fotografía armónica. Las diferencias de tamaño, proporción, color, forma y textura crean conflictos entre los objetos de un bodegón, que bien resueltos concluyen en una imagen con riqueza y “contrastes”, y mal empleados en una barroca y confusa.
Por eso la primera regla, sobre todo cuando no se tiene demasiada experiencia, es la simplicidad: un tema sencillo, un fondo neutro y una sola luz junto a una cartulina blanca, plateada o un espejo para suavizar el contraste de la iluminación principal.
Así un buen procedimiento de trabajo que lleva al éxito es empezar con muy pocos medios pero aprovechando al máximo todas las posibilidades: un tema fácil formalmente bello lo aporta muchas veces uno o dos objetos; una fuente de luz única que puede ser una ventana de luz natural o un simple flexo casero cuando sea necesaria una iluminación más especular; y un fondo uniforme o muy sencillo lo proporciona una cartulina, tela, madera envejecida y sin pulir, lonas, piedras o chapas de metal con óxido.

Analizar el bodegón
A continuación comienza un proceso de análisis y estudio con la finalidad de conseguir la mejor imagen posible: hay que ver y fotografiar el tema con diferentes colocaciones de sus elementos, de la cámara y de la luz (si no tenemos focos de estudio vale cualquier luz, los resultados no serán espectaculares, pero se aprende mucha iluminación).
Conviene igualmente probar con varios encuadres y objetivos (vertical y horizontal, desde más cerca y lejos) porque se obtienen versiones distintas de un mismo tema con perspectivas asimismo cambiantes. Al final se evalúan los resultados obtenidos y se eligen las imágenes más interesantes, que se sabe cómo están hechas, ya que se habrá ido tomando notas a lo largo de todo el proceso. Indudablemente, la herramienta que facilita y agiliza el trabajo en estos casos es una cámara digital: se dispone de las imágenes instantáneamente en color y en blanco y negro sin los gastos adicionales del laboratorio. Otra ventaja de la simplicidad temática se encuentra en que facilita en gran medida la composición.

Guardar las formas
Los objetos adecuados para un bodegón son aquellos que destacan por su forma; el color y la textura son también importantes aunque como elementos “decorativos”.
La perfección de los objetos suele ser obligatoria en la fotografía profesional de bodegón pero no es absolutamente imprescindible en el caso de planteamientos menos comerciales, nuestro bodegón puede emplear cosas no tan perfectas siempre que éstas respeten la lógica y el sentido de la imagen.
La primera duda que se presenta en la elaboración de los bodegones se encuentra en saber qué clase de objetos son los adecuados para realizar esta clase de fotografías. En principio no debería haber ninguna clase de limitaciones en este aspecto, pero es innegable que con algunos elementos es más sencillo que con otros. Quizá la característica más relevante de un objeto de bodegones sea su forma; el color y la textura son también muy importantes, desde un punto de vista fotográfico esenciales, pero hay que considerarlos como un lujo añadido nunca como algo suficiente por sí solo.
Queremos decir que raras veces funciona un bodegón que se apoye exclusivamente en el color o la textura de sus elementos con independencia de su formas, sin embargo poco importa que la imagen sea monocroma o que los elementos no tengan propiedades superficiales destacables, si su forma, su diseño es atractivo, sugerente y plástico. Pensemos en un edificio, en un coche, en un traje, primero se resuelven los problemas de volumen y espacio, de línea o de corte, sólo una vez que la forma es apropiada se piensa en decorarla con colores y texturas. En este sentido el color y la textura son básicamente decorativas.
En conclusión, los objetos ideales para un bodegón son aquellos con formas bellas, plásticas o sugerentes. Esto no significa que tengan que ser perfectas. Es conocido que los fotógrafos profesionales buscan para sus naturalezas muertas ejemplares de absoluta perfección, los objetos más frescos y vivos, los productos más relucientes y brillantes, ya que se trata de atraer al espectador hacia el objeto con la intención de que éste resulte apetecible. Normalmente la función básica del bodegón de un fotógrafo profesional es la comercial, lo que no es de obligado cumplimiento en nuestros bodegones informales en los que la perfección objetiva no es un dogma inquebrantable.

Ambientación y estilismo
Sin embargo, no se pueden cometer errores elementales de ambientación y estilismo que vayan contra la lógica de la imagen: si se opta por un esquema clásico, comercial, de productos de exposición no puede haber ni uno solo que no cumpla este requisito, de igual forma que si nos centramos en una caja vieja de herramientas usadas difícil justificación tiene incluir una moderna y reluciente.
Estas consideraciones son muy importantes a la hora de elegir los objetos de un bodegón y deben ser tenidas en cuenta siempre que se vayan a comprar o seleccionar, es decir vale todo aquello formalmente atractivo siempre que no se rompa una mínima lógica visual.
En concreto es recomendable para los bodegones sencillos usar flores, frutas, verduras, alimentos y los utensilios relacionados con ellas y ellos, así como cualquier clase de objeto fuertemente “humanizado” o de uso común como herramientas, pinceles, lápices, útiles de escritorio, calzado, ropa…, la lista puede ser tan extensa como la creatividad del autor sea capaz de utilizar.

La composición
Una composición elegante se reconoce rápidamente porque guía la mirada del espectador por la imagen sin crear conflictos entre sus elementos.
Otro factor que debe resolverse en un bodegón se encuentra en la composición. En ésta influye tanto la disposición de los objetos de la escena (de la que el único responsable es el fotógrafo) como el encuadre de la cámara (la selección final del cuadro) y la clase de fondo empleado. Muchos fotógrafos se complican demasiado incluyendo muchos elementos en sus fotos de forma que consiguen una imagen caótica y confusa.
Lo sensato es empezar como hemos sugerido por una o dos cosas y tratar de conseguir una composición atractiva, sólo pueden añadirse más elementos cuando se sabe organizar los objetos y si, además, con ello se mejora la composición. La imagen se va construyendo poco a poco, un buen truco es componer a través del visor, decidiendo previamente si conviene más un cuadro horizontal o vertical y nunca incluir algo nuevo hasta que no se ha resuelto la anterior.
Los fondos simples y lisos siempre funcionan y resaltan más a los objetos cuando son más oscuros o están menos iluminados y tienen colores más apagados que éstos. Para ello se prestan gasas, lonas, cartulinas, piedras y maderas, así como muchos objetos de desván, incluso de chatarrero debidamente dignificados y embellecidos por la huella caprichosa del paso del tiempo. En resumen, un fondo adecuado es el que no se ve y al mismo tiempo aumenta el protagonismo de los objetos del bodegón: si el ojo se va al fondo antes que a nuestra composición evidentemente vamos por mal camino.
Hay una serie de formas de ordenar los elementos de un bodegón que facilitan la tarea de conseguir entre ellos un adecuado reparto de sus pesos visuales. Son por así decirlo los dos recursos compositivos maestros de las artes icónicas: la simetría por repetición geométrica y el equilibrio asimétrico de la regla de los tercios. De tan repetidos casi parece que no necesitan explicación, aunque todavía algunos de nuestros nuevos lectores no conozcan quizá de qué estamos hablando. Vamos a explicarlo de forma que ellos aprendan algo y quienes ya se “lo sepan” encuentren otras aplicaciones.

Recursos compositivos
Una composición es armónica cuando entre sus partes se llega a establecer un equilibrio de manera que el espectador interpreta el mensaje visual de forma clara y sin interferencias: desde un punto de vista simbólico la composición establece un código que guía al espectador de la imagen sobre lo que debe ver, la importancia de cada uno de los elementos y el orden de su “lectura”.
La forma más sencilla de ordenar, de equilibrar una imagen es obviamente la simetría, imaginemos que sólo vamos a colocar un punto negro sobre una hoja blanca, la tentación de hacerlo en el justo centro parece casi irresistible.
Pero supongamos ahora que tenemos varios puntos: ¿es sensato colocarlos todos juntos agrupados en el centro o uno a uno en los cuadrantes de intersección de los ejes principales horizontales y verticales?
Parece que no, a no ser que se busque a propósito una composición bastante estática donde todos los elementos tengan un mismo protagonismo, en este caso se impone por tanto una estrategia compositiva que establezca armonía a partir de una disposición asimétrica, hemos encontrado así el sentido de la famosa regla de los tercios: organizar la composición alrededor de un objeto protagonista descentrado y puesto en uno de los puntos de intersección de una imagen dividida vertical y horizontalmente en tercios, la regla de los tercios es la forma canónica de componer las imágenes con varios posibles centros de atención.

Romper las reglas
Esta circunstancia lleva a más de uno a una aplicación mecánica de la regla de los tercios y a despreciar por principio las simetrías simples. Pues bien, esto es un error mayúsculo, porque hay ocasiones donde no seguir un esquema simétrico simplemente no tiene sentido: no hay nada más irritante que aprender una regla para aplicarla dogmáticamente, la repetición es un recurso perfectamente válido del arte como demuestran ejemplos más que sobresalientes de la poesía, la música o la pintura.
Formas sofisticadas de componer por repetición simétrica son las sucesiones y las figuras geométricas imaginarias que los objetos de una escena pueden describir dentro del cuadro de la imagen, las más utilizadas, el triángulo y el cuadrado. Resumiendo: hay que huir de los lugares comunes y tratar de componer el bodegón con una amplitud total de miras, con pocos elementos es probable que valga casi cualquier planteamiento y en casos más complejos se haga imprescindible recurrir a simetrías geométricas o a la consabida regla de los tercios, un auténtico salvavidas cuando las diferencias entre los objetos de color, tamaño y textura son además extremas.

Las luces
La luz natural de una ventana es la iluminación mágica de quienes no tengan medios, proporciona gratis calidades profesionales sin salir de casa. En el estudio tampoco se deben complicar innecesariamente las cosas. Una buena iluminación puede consistir en dos fuentes difusas a cada lado a 90º y otra cenital de la misma calidad y ligeramente a contraluz.
Hemos llegado al último y para muchos el capítulo más importante de un bodegón, aunque tampoco vamos a ser tan dramáticos y le quitaremos un poco de hierro a un asunto que depende de los medios que se posean.
Por eso empezaremos por la iluminación más barata, tantas veces mejor y al alcance de todos: la que proporciona una ventana de luz natural difusa de la que todos tenemos alguna en nuestra casa. Sólo hay que colocar una mesa cerca de una ventana en una dirección lateral o en suave contraluz (también es posible la dirección frontal teniendo cuidado de no proyectar sombras sobre la escena) y preparar los objetos y el fondo como hemos explicado para conseguir un bodegón con una iluminación perfecta. Los problemas de contraste debidos a la sola fuente lumínica se aminoran con el uso de discos reflectores comerciales o con espejos, cartulinas blancas o plateadas de fabricación casera que cumplan la misma función.

Luz de ventana
La luz del ventanal admite más modificación de lo que parece a primera vista, se puede recortar con pantallas negras delante de la propia ventana o del objeto o hacerla más difusa colocando telas translúcidas o bien papel cebolla o vegetal delante de la ventana. Si se desea que entre sol directo a través de ella es mejor que sea el de la última hora de la tarde por sus características de color, pero en tal caso debe pensarse en un relleno bien dirigido y bastante fuerte para las sombras.
Con un flash portátil o de zapata también se puede imitar la luz de una ventana con un procedimiento algo primitivo aunque infalible: con una caja de zapatos pintada de blanco por dentro y negro por fuera, se coloca el flash dentro de ella y se sincroniza a la cámara con un cable, por último la caja se cierra con un metacrilato opalino o un papel vegetal.
Esta ventana improvisada proporciona resultados parecidos tanto a las de luz natural como a las que los fotógrafos profesionales emplean en sus estudios por lo que se debe trabajar con ella de idéntica manera.

La dirección
La dirección de la iluminación también incide de manera determinante sobre la composición y la estética de la imagen. Las iluminaciones frontales proporcionan una perfecta reproducción del color aunque con un modelado pobre y una escasa sensación de volumen; las excesivamente laterales y de calidad especular afectan a la correcta reproducción de los colores, lo que se soluciona con fuentes muy difusas.
Las reinas de los bodegones son por ello las luces laterales difusas, su efecto es bastante similar al de una ventana de luz natural, porque añaden a un buen cromatismo una fuerte sensación tridimensional y de textura, donde las sombras desempeñan un papel importante en la composición. Los contraluces son imprescindibles para separar los elementos del fondo, además de ser la luz de referencia con los cuerpos translúcidos y transparentes.
La dirección cenital difusa es muy popular entre los fotógrafos profesionales de bodegones, dan una adecuada iluminación básica de apariencia bastante natural con sombras poco molestas al quedarse debajo de los objetos, pero que necesita algún tipo de acento o efecto.
¿Cuál sería entonces una iluminación de estudio válida para casi cualquier bodegón? El esquema que recomendamos emplea tres fuentes o dos más un relleno. La principal es lateral difusa a 90º, la de relleno se dispone de manera simétrica a la mitad de potencia, o se sustituye por sólo un reflector. La tercera fuente difusa se coloca con una dirección cenital en ligero contraluz. Muy pocos temas no se van a poder fotografiar con esta iluminación, se trata de objetos especiales que plantean problemas más propios de la fotografía técnica profesional que de la creativa, pero eso sería motivo de otro central.

Aprendiendo de los maestros: Robert Mapplethorpe


En el corazón de la obra de Robert Mapplethorpe hay una tensión, rayando en la paradoja, entre un contenido inconfundible y el modo como se presenta. El contenido de su trabajo es a menudo suficientemente erótico como para ser considerado pornográfico, incluso por el propio artista, mientras la estética con que lo presenta es de un clasicismo casto –siendo dionisíaco y apolíneo a la vez. El contenido no podría haber sido planteado por un artista importante en cualquier otra época. Es genuino de la Norteamérica de los años setenta, una década cuyos valores, sensibilidades y actitudes representa Mapplethorpe.

Pero, contenidos aparte, estas fotografías difícilmente parecen pertenecer al tiempo en que fueron realizadas. Son ejercicios controlados y compuestos al modo clásico. Estéticamente, encajan mucho más con las fotografías del siglo XIX, que Mapplethorpe admiraba y coleccionaba, que con las de sus contemporáneos. Dionisos era el dios de los excesos, Apolo el de la proporción y la forma. De acuerdo con Nietzsche, la tragedia nace de la unión de ambas deidades, y quizás la disonancia entre forma y contenido en la obra de Mapplethorpe transmita también esa oscura excitación de la tragedia.
Arthur C. Danto – Playing with the Edge

La mirada fotográfica de: Chema Madoz

José María Rodríguez Madoz (Madrid 1958) es uno de los más reconocidos fotógrafos españoles y su obra es considerada como poesía visual. Cursó Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, estudios que simultaneó con otros de fotografía en el Centro de Enseñanza de la Imagen. Su primera exposición individual la realizó en 1985 en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid.
Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales, destacando entre ellos el Premio Nacional de Fotografía de 2000.