Aprendiendo de los maestros: Francesc Català Roca

Las instantáneas de Catalá poseen una calidad artística tan plástica que bien puede decirse que en cierta manera se adelantó a ciertos postulados promulgados por Henri Cartier Bresson, el gurú de la fotografía documental.
A pesar de que es autor de algunos fotorreportajes de gran impacto, Català-Roca no era un fotoperiodista. Su obra se sitúa en el marco de una fotografía social testimonial con caracteres de obra artística. Català-Roca buscaba captar la autenticidad de la vida en la expresividad de lo cotidiano, utilizando con gran imaginación las tomas en picado y contrapicado, la profundidad de campo y los contrastes entre luces y sombras, que marcaba con gran precisión. Siempre decía que sus fotografías estaban más cerca de la literatura que de las artes plásticas porque con cada una de ellas pretendía contar una historia.
Aunque hizo casi toda su obra en blanco y negro, Català-Roca no sólo no renunció a hacer fotografía en color sino que defendía el color en la fotografía y experimentó con él. Decía que el blanco y el negro de la fotografía son dos colores falsos, porque no existen en la realidad. En sus últimos años dedicó al color una gran parte de su trabajo.

Agustí Centelles y Ossó, el Robert Capa español.

Agustí Centelles y Ossó logró revolucionar el fotorreportaje retratando los convulsos acontecimientos que sacudieron la vida de nuestro país entre 1934 y 1939, otorgando al fotoperiodismo una dimensión desconocida hasta entonces.
Muchas de las imágenes de Centelles forman parte sustancial del inventario visual y cultural de lo que fue la guerra civil española. Además, Centelles está considerado internacionalmente como el fotógrafo español más interesante de su generación. Con su cámara Leica siempre a punto, Centelles captaba las imágenes de forma inmediata y continua. Algunas de esas fotografías del conflicto bélico en España fueron portadas de importantes revistas internacionales. Después de la guerra, Agustí Centelles se exilió en Francia donde retrató las duras condiciones de vida del campo de concentración de Bram, en el que fue internado. Ya de vuelta a Barcelona, le fue prohibido ejercer como reportero gráfico y tuvo que hacer una reconversión forzosa a la fotografía industrial y publicitaria.

El éxodo de centenares de miles de españoles fue ‘atendido’ por las autoridades francesas en campos de concentración en la costa con el Mediterráneo y con otros campos en el interior, como el que se construyó en Bram, a pocos kilómetros de Carcasona.
Centelles supo plasmar con su cámara fotográfica el testimonio del dolor a través de centenares de imágenes que permanecieron en silencio, exiliadas hasta la muerte del dictador.

El gran músico y fotógrafo aficionado Lou Reed nos ha dejado.

Hoy ha muerto el gran Lou Reed, fundador de la Velvet Underground, uno de los grupos de música de la historia. Como a tantos artistas le encantaba ir con la cámara a cuestas durante sus giras y en su tiempo libre. Su afición que comenzó en los setenta, estaba influida, según  el mismo reconocía, por Andy Warhol, Billy Linich y Wim Wenders.


Hace justo un año vino a España, suspendió un concierto como protesta por la situación económica y política de este país y expuso 32 fotografías en el Matadero, conocido centro cultural madrileño. La rueda de prensa fue extraña y tormentosa, como todo lo que tenía que ver con su forma de ser. Empezó tres cuartos de hora tarde y cuando empezó, la paró 20 minutos porque quería que los periodistas se fijaran bien en su trabajo fotográfico. No creo que semejante comportamiento se le hubiera tolerado a cualquier artista de la tierra. Pero él era Lou Reed, autor de temas como Walk on the Wild Side o A perfect day …
Fue muy curioso que cuando terminó la rueda de prensa y empezaron las entrevistas, todas cortas, sin sustancia y con una actitud distante y cortante, lo único que le interesaba a Lou Reed era hablar con el fotógrafo que acompañaba a cada periodista para conseguir todo tipo de información técnica: la obturación, los diafragmas y una serie de temas que parecen más propios de un aficionado que de un fotógrafo que ha podido exponer en medio mundo. Según dicen, uno de los más grandes músicos que podemos escuchar, no tenía reparos en reconocer que no era más que un alumno de la fotografía. Él tenía la suerte de poder escuchar y preguntar a cualquiera de los grandes, que se morían por tener una charla con uno de los músicos más influyentes de la historia.
Parece mentira, que uno de los grandes revolucionarios por sus canciones, sus actuaciones y su actitud punk, rechazara y víera con malos ojos la filosofía de la fotografía digital. No entendía que alguien pudiera disparar 200 veces para elegir sólo una imagen. Y presumía de que en sus disparos no había Photoshop. Le gustaba la nueva tecnología, pero renegaba de su mal uso.
Muchas de sus imágenes versan sobre Nueva York, pero también sobre el paisaje de las ciudades que visitaba tras los conciertos. En una ocasión llegó a jugar con la fotografía infrarroja, pero siempre volvía al color y al blanco y negro. No se puede decir que fuera un gran fotógrafo, ni que sus fotografías reflejaran el mundo duro, cruel y retorcido de sus canciones y forma de ser. No parecen estar hechas por un tipo duro.
Hoy ya sólo nos queda su inolvidable música y sus personales fotografías. Descanse en paz.

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Crevillent: 12 horas de Fotografía en Acción

Nuestra participación. Falta la primera avanzadilla que madrugo más que nosotros.
El GFP preparados para tomar posiciones.
La foto de grupo a falta de medio GFP que veniamos de una expedición a las pedanias.
The little cobra tomando posesión de una propiedad privada. Minutos después entraría a novachear todo lo que había, y nosotros detrás de el, con la cámara en posición de ataque.
El pelotón de fusilamiento preparado para atacar a un pacifico recolector de dátiles.
El recolector de dátiles es acribillado por dos miembros del GFP.
El tema estrella de la mañana: unas bragas y un tanga.
Sacando cuentas de la cacería.
Las bragas y el tanga se merecen un contrapicado. 
También Juan Pedro saca cuentas de la cacería.
Pedro probando puntos de vista diferentes.
El tema de las bragas no había terminado, se merecía una revisión.
Atiborrando de agua a un vendedor de la ONCE.
Dando cuenta de todas las anecdotas.
La boda y sus dos fotógrafos: el profesional y el maldito.
Pascual con nuestro próximo modelo de bolsa fotográfica.
Después de la comida vamos a por un café.
Francesc esperando. Ese café se hace de esperar.
Manolo con cara de pillo.
Iba a hacer un robado pero me han visto.
Mari Carmen ha visto algo y prepara la cámara.
Veamos que ha salido.
Compartiendo los trofeos.
Venga ese café.
Esta es la posición de caza furtiva, también llamada de robado.
Venga ese café.
The little cobra buscando una buena posición de ataque.
Bueno, ahora toca el autorretrato.
Más autorretrato. No, este ha salido muy bajo.
Más autorretrato.
Nene, dame esa cámara, no quiero que me saques desnudo.
Que me des la cámara.
Disfrutando del arte con una buena mochila.
Ya no sabemos que fotografíar.
Revisemos el trabajo. Ahora mismo hay que entregar las fotos y no se que tengo.
Necesito algo más.
Blas, o la mano de Dios, haciendo un posado.

Tom Stoddart – Rosas de Sarajevo

Hace años el fotógrafo canadiense Ted Grant me dijo algo que siempre recordaría: “cuando fotografías a la gente en color, fotografías sus ropas, pero cuando fotografías a la gente en blanco y negro, fotografías sus almas”.


Tom Stoddart cuenta con una lista interminable de premios, ha expuesto sus obras por todo el mundo y ha publicado varios libros. Incluso una de las salas expositivas de Visa pour l’Image lleva su nombre. Y es que Tom Stoddart, fotoperiodista que sigue trabajando con un riguroso blanco y negro en sus proyectos, lleva desde finales de los años 70 dedicado en cuerpo y alma a documentar lo que sucede en el planeta. De Beirut al Rainbow Warrior de Greenpeace, pasando por Palestina, Iraq, Sarajevo, el África subsahariana o Inglaterra, al lado de Tony Blair, este inglés es una de las voces autorizadas en el fotoperiodismo.

Aprendiendo de los maestros: Edward Sheriff Curtis “El cazador de sombras”

Nacido en 1868 en Wisconsin, Edward Sheriff Curtis abrió su primer estudio fotográfico en Seattle en 1891. Cuando tenía treinta y tres años se comprometió a fotografiar cada tribu nativa norteamericana al oeste del río Mississippi. Si bien no es el único fotógrafo de su tiempo en retratar a los nativos americanos, Curtis fue el que con mas esfuerzo, y ambición, se dedicó a retratar a los indios en todas sus facetas. Sus imágenes de la América profunda se convirtieron en la visión popular de su pueblo nativo.