Aprendiendo de los maestros: Robert Mapplethorpe


En el corazón de la obra de Robert Mapplethorpe hay una tensión, rayando en la paradoja, entre un contenido inconfundible y el modo como se presenta. El contenido de su trabajo es a menudo suficientemente erótico como para ser considerado pornográfico, incluso por el propio artista, mientras la estética con que lo presenta es de un clasicismo casto –siendo dionisíaco y apolíneo a la vez. El contenido no podría haber sido planteado por un artista importante en cualquier otra época. Es genuino de la Norteamérica de los años setenta, una década cuyos valores, sensibilidades y actitudes representa Mapplethorpe.

Pero, contenidos aparte, estas fotografías difícilmente parecen pertenecer al tiempo en que fueron realizadas. Son ejercicios controlados y compuestos al modo clásico. Estéticamente, encajan mucho más con las fotografías del siglo XIX, que Mapplethorpe admiraba y coleccionaba, que con las de sus contemporáneos. Dionisos era el dios de los excesos, Apolo el de la proporción y la forma. De acuerdo con Nietzsche, la tragedia nace de la unión de ambas deidades, y quizás la disonancia entre forma y contenido en la obra de Mapplethorpe transmita también esa oscura excitación de la tragedia.
Arthur C. Danto – Playing with the Edge

Aprendiendo de los maestros: Berenice Abbott

Berenice Abbott (1898-1991). Fotógrafa estadounidense famosa por su magnífica serie documental sobre la ciudad de Nueva York.
Estudió escultura en Nueva York y París, y a partir de los años veinte se dedicó a la fotografía, debido a la influencia de su paisano surrealista Man Ray. A través de él conoció al fotógrafo Eugène Atget, con el que trabajó intensamente.
Regresó a su país en 1929 y casi reprodujo fielmente las formas de hacer de Atget en Paris en la ciudad de Nueva York, completando en 1939 el estupendo trabajo titulado «Changing New York».

Aprendiendo de los maestros: Walker Evans


Es difícil hacer fotografías de lo cotidiano. Primero, porque la tendencia natural es a dar por hecho la realidad ordinaria y considerarla aburrida. Segundo, porque una vez revalorado el entorno y los elementos a los que nadie parece prestar atención, se corre el riesgo de querer poetizar esta realidad para hacerla un poco menos mundana.
Tal vez por eso las fotografías del estadounidense Walker Evans resultan complejas de comprender y apreciar, porque son imágenes aparentemente simples de sujetos insignificantes.

Aprendiendo de los maestros: Horst Faas

Pasó su infancia en Berlín y con doce años, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, consiguió pasar a la zona occidental de Alemania. En 1951 comenzó su carrera como fotógrafo en la Agencia Keystone, pero en 1960 fue contratado por la Associated Press con la que desarrolló su trabajo fotográfico hasta su jubilación en 2004. Desde sus comienzos trabajó en escenarios bélicos como Argelia y el Congo, pero a partir de los años sesenta su actividad se centró en Vietnam, y en 1962 fue nombrado editor en la zona por la Associated Press. 
Sus imágenes de la guerra de Vietnam le proporcionaron el Premio Pulitzer en 1965. En 1967 fue herido por una granada, lo que le obligó a utilizar una silla de ruedas a partir de ese momento. Sin embargo, continúo realizando reportajes fotográficos y en 1972 obtuvo su segundo Pulitzer, junto a Michel Laurent, por un trabajo sobre la Guerra de Liberación de Bangladésh.
En 1972 obtuvo una imagen de uno de los terroristas en la Masacre de Múnich. En 1976 se instaló como editor fotográfico para Europa de la Associated Press. En 1997 recibió el Premio Robert Capa Gold Medal y en 2005 el Premio Dr. Erich Salomon.
Su apoyo a los fotógrafos de guerra se mostró también al participar como coautor en dos publicaciones: «Requiem» que fue un libro publicado en 1997 sobre los fotógrafos que murieron en la guerra de Vietnam, tanto en un bando como en el otro, y «Lost Over Laos» que se publicó en 2003 y homenajea a los fotográfos muertos en Laos en 1971.

Aprendiendo de los maestros: Steven Meisel

Fotógrafo estadounidense nacido en Nueva York en 1954 y presente en el mundo de la moda desde los 80 de una forma prolífica y creativa, capaz de elegir los rostros y modelos que mejor se ajustan a las tendencias de cada temporada y con un gran talento para elegir la línea estética que referencie y refleje la cultura del momento.

Aprendiendo de los grandes fotógrafos: Jimmy Nelson

Nacido en 1967, Jimmy Nelson es un fotógrafo especializado en fotografía documental que comenzó a ejercer como fotógrafo profesional en el año 1987. Tras pasar diez años en un internado jesuita en el Norte de Inglaterra, salió de el para atravesar el Tíbet a pie. Durante el viaje, Jimmy fue documentando su ruta en un diario visual único que, a su vuelta, fue publicado con una amplia aclamación internacional.
Desde entonces, su preocupación ha sido acercarnos los lugares más recónditos del planeta para mostrarnos esos parajes y a las gentes que los habitan a través de su proyecto “Before They Pass Way” (Antes que desaparezcan), un ambicioso documento fotográfico en forma de libro realizado en 44 países durante 3 años y que nos presenta a las últimas tribus de la Tierra, antes de que desaparezcan.

 

 

 

Aprendiendo de los maestros: William Klein

Pintor, escultor, fotógrafo y director de cine americano, nacido en 1928 en Nueva York, cuya labor artística se ha desarrollado principalmente en Francia. Es reconocido tanto por sus trabajos en el campo de la fotografía sobre moda como por sus reportajes de ciudades. Los primeros le hicieron célebre a través de la revista Vogue, los segundos son un testimonio de su certera visión de los lugares que visitó y muestran su habilidad para el reportaje gracias a su especial percepción psicológica.

Aprendiendo de los maestros: Francesc Català Roca

Las instantáneas de Catalá poseen una calidad artística tan plástica que bien puede decirse que en cierta manera se adelantó a ciertos postulados promulgados por Henri Cartier Bresson, el gurú de la fotografía documental.
A pesar de que es autor de algunos fotorreportajes de gran impacto, Català-Roca no era un fotoperiodista. Su obra se sitúa en el marco de una fotografía social testimonial con caracteres de obra artística. Català-Roca buscaba captar la autenticidad de la vida en la expresividad de lo cotidiano, utilizando con gran imaginación las tomas en picado y contrapicado, la profundidad de campo y los contrastes entre luces y sombras, que marcaba con gran precisión. Siempre decía que sus fotografías estaban más cerca de la literatura que de las artes plásticas porque con cada una de ellas pretendía contar una historia.
Aunque hizo casi toda su obra en blanco y negro, Català-Roca no sólo no renunció a hacer fotografía en color sino que defendía el color en la fotografía y experimentó con él. Decía que el blanco y el negro de la fotografía son dos colores falsos, porque no existen en la realidad. En sus últimos años dedicó al color una gran parte de su trabajo.

Agustí Centelles y Ossó, el Robert Capa español.

Agustí Centelles y Ossó logró revolucionar el fotorreportaje retratando los convulsos acontecimientos que sacudieron la vida de nuestro país entre 1934 y 1939, otorgando al fotoperiodismo una dimensión desconocida hasta entonces.
Muchas de las imágenes de Centelles forman parte sustancial del inventario visual y cultural de lo que fue la guerra civil española. Además, Centelles está considerado internacionalmente como el fotógrafo español más interesante de su generación. Con su cámara Leica siempre a punto, Centelles captaba las imágenes de forma inmediata y continua. Algunas de esas fotografías del conflicto bélico en España fueron portadas de importantes revistas internacionales. Después de la guerra, Agustí Centelles se exilió en Francia donde retrató las duras condiciones de vida del campo de concentración de Bram, en el que fue internado. Ya de vuelta a Barcelona, le fue prohibido ejercer como reportero gráfico y tuvo que hacer una reconversión forzosa a la fotografía industrial y publicitaria.

El éxodo de centenares de miles de españoles fue ‘atendido’ por las autoridades francesas en campos de concentración en la costa con el Mediterráneo y con otros campos en el interior, como el que se construyó en Bram, a pocos kilómetros de Carcasona.
Centelles supo plasmar con su cámara fotográfica el testimonio del dolor a través de centenares de imágenes que permanecieron en silencio, exiliadas hasta la muerte del dictador.