60 años del World Press Photo

@jandro_hgl

Instaurado en el año 1955, el concurso “World Press Photo” cumple 60 años, convirtiéndose en uno de los premios más prestigiosos del fotoperiodismo junto con el “Pulitzer”Repasamos su historia con algunas de las fotografías premiadas.

 

1955. Un corredor se cae de su moto durante una carrera en Randers, Dinamarca.

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Gali Tibbon: «¿Se puede fotografiar la fe?»

Quesabesde

Iván Sanchez

Inmortalizar con la cámara algo tan abstracto como la fe y darle sentido es el gran proyecto de Gali Tibbon. Captando la expresividad y el sentimiento de los devotos peregrinos, las instantáneas de esta fotoperiodista israelí abarcan una dimensión de la creencia religiosa que va más allá de lo meramente superficial. En sus reportajes el uso simbólico de la luz y otros elementos nos trasladan a un mundo de peregrinación, devoción y sentimiento, de rituales antiguos y diversos. A sus 38 años esta reconocida fotoperiodista ha documentado también temas menos espirituales como el culturismo o el mundo de las «drag queens» en Jerusalén.

¿Cómo llegaste al fotoperiodismo?

Empecé con la fotografía cuando tenía 14 años. En la biblioteca de mi abuelo descubrí una especie de anuario con las mejores fotos publicadas en la revista Life. Creo recordar que era de 1958 y había unas fotos fantásticas en blanco y negro con mucho grano. Me di cuenta de que podía hacer esas imágenes y me monté un laboratorio donde aprendí las bases de la fotografía.

Crecí en una zona de Jerusalén que no está lejos de la residencia del primer ministro de Israel. Veía a la policía antidisturbios y los manifestantes, y cuando la gran mayoría de gente ni siquiera podía salir de allí, a mí me llamaba la atención ir a ver qué estaba ocurriendo. Así fue cómo me di cuenta de que eso era precisamente lo que quería hacer.

 

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Historia de la fotografía erótica

XATAKA Foto – Lieya Ortega

NATURPIXEL Fotografía – Guillem Calatrava

El cuerpo humano se ha considerado a lo largo del tiempo un objeto de deseo, incluso ha habido épocas en que mostrar el cuerpo desnudo era pecaminoso y sólo aquellas mujeres de dudosa moralidad se atrevían a enseñar alguna parte de él.

A nivel artístico el tema del desnudo es complejo de tratar por sus múltiples lecturas, ya sea desde un punto religioso o cultural. Al parecer no es lo mismo ver una escultura o una pintura que represente el cuerpo de una mujer a una fotografía, ya que la imagen fotográfica es más real y por tanto más obscena. Debido a esa obscenidad de la foto o del cine, la desnudez pasó a tener unas connotaciones más sexuales y no tan artísticas o estéticas como podría ser en el caso de la pintura.

Para entender un poco más la visión que tenemos de la fotografía erótica en la actualidad realizaré un breve repaso por su historia y evolución a través de las diferentes épocas. De esta manera podremos comprender la foto de desnudo mucho mejor e incluso dejarnos de tonterías y empezar a verla como una imagen artística más. Una hermosa y buena foto de desnudo puede ser una verdadera obra de arte.

 

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Eduardo Momeñe: Yo quiero que la fotografía me lleve al huerto

Quesabesde – 13 de mayo de 2014

Núria Gras

 Eduardo Momeñe es un fotógrafo singular. Amante declarado de su oficio, el suyo es un trabajo orientado hacia una imagen despojada de adjetivos y artificios. Este bilbaíno nacido en 1952 se ha labrado con su discurso -es autor de varios ensayos sobre estética fotográfica- un gran prestigio como fotógrafo, teórico y docente. Desde 1974 expone regularmente su obra en galerías de todo el mundo, y el último fin de semana de mayo formará parte del elenco de ponentes de la primera edición del festival de fotografía química Revela-T en la localidad barcelonesa de Vilassar de Dalt.

¿Por qué fotografiamos?

Es una buena pregunta. Yo creo que fotografiamos, o por lo menos algunos de nosotros fotografiamos, porque lo que nos motiva es fabricar fotografías. Habrá quien se apasione construyendo casas o diseñando lamparas, por ejemplo. Lo que a mí me interesa es hacer imágenes que no he visto en ningún otro sitio y deseo hacerlas por encima de todo.

Ese punto de vista estaría más próximo al de un artesano de la fotografía que al de alguien que desarrolla un trabajo conceptual desde la fotografía.

Los trabajos, desde un punto de vista conceptual, tienen que ser sólidos. Yo persigo fabricar imágenes, pero no hablo de conceptos técnicos, de oficio. De lo que se trata es de transmitir pensamientos en lenguaje fotográfico, ideas plasmadas en papel fotográfico.

Momeñe, en una imagen realizada por la fotógrafa Estela de Castro . | Foto: Estela de Castro

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Análisis de Punctum y Studium de una fotografía

Espectro Visible

18 de octubre de 2012

Los conceptos de Punctum y Studium fueron acuñados por Roland Barthes en su ensayo “La Cámara Lúcida”, publicado en 1980. Cuando uno piensa en la fecha de esa edición, se le hace algo tardío, me resulta extraño que ciertos temas sobre fotografía no fueran tratados antes con rigor y seriedad, pero tenemos que tener en cuenta que la consideración de la fotografía, como arte digno de las grandes colecciones que hasta entonces estaban acaparadas por medios plásticos tradicionales como la pintura y escultura, por entonces apenas tenía una década.
Nosotros nos hemos criado entre imágenes, y la cultura visual es parte de nuestra vida, pero aunque la fotografía tiene dos siglos, si nos remontamos a los comienzos más remotos de lo que podemos asemejar a la fotografía como la conocemos, lo cierto es que no se ha escrito tanto a nivel teórico sobre el hecho artístico de la fotografía como podríamos esperar, comparado con la pintura, por ejemplo, una fracción mínima.
También creo que conviene mencionar que Barthes era, además de filósofo y escritor, lingüista (estructuralista) y semiólogo, por lo que su preocupación por los sistemas de signos y los significados era profunda.
En el ensayo antes mencionado introduce el concepto de Studium como la parte de la fotografía que el autor ha planificado, o buscado, y hasta diríamos que “conscientemente percibido”, y el Punctum como esa cualidad que, incluso fuera del control consciente del autor, nos “pincha” y atrapa. El pellizco que sentimos cuando vemos una buena imagen, no siempre explicable, pero que siempre aporta una dimensión extra a la imagen.
El Studium es racional, analizable, universal. Cualquier espectador puede percibirlo. Cualquier autor puede crearlo.
El Punctum es personal, juega más en el terreno del inconsciente, no es intencional, depende del espectador.
Pensando un poco en ello, varias preguntas surgen en mi cabeza:
¿Es el punctum una cualidad de la fotografía, o de su contemplación? Si no lo fuera… ¿no sería un simple reflejo de sensibilidad artística, más que algo de la propia obra?
¿Existe el punctum intencional? ¿No es eso precisamente lo que distingue a un buen fotógrafo de uno mediocre? El hecho de que el buen fotógrafo sabe crear no sólo un buen studium sino, simultáneamente, percibir y expresar algo más, recoger el punctum que él puede ver claramente, y para el resto sólo es una impresión difusa, una sensación que flota por toda o una determinada parte de la imagen.
De alguna forma asocio el studium al lenguaje verbal y a lo consciente, y el punctum al lenguaje corporal o al subconsciente. Normalmente podemos elegir nuestras palabras pero no lo que expresa nuestro cuerpo, porque no se nos ha enseñado a percibirlo conscientemente, no se nos enseña la semántica del cuerpo a la vez que la de las palabras. Pero esto nos lleva a otra pregunta: ¿acaso un actor no está precisamente entrenado en usar el lenguaje de su cuerpo y expresar justo lo que quiere, aún cuando el espectador lo percibirá sólo de forma inconsciente?
Por otra parte, y termino con las preguntas… ¿Existe el punctum sólo en fotografía y no, por ejemplo, en la pintura? Si pensamos que cada pincelada de un cuadro es intencionada… ¿hay algo de la imagen que pueda escapar al control del artista?
Mi respuesta es que sí. Un sí rotundo. Porque el hecho artístico, la creatividad, es más compleja que la suma de sus expresiones, el todo es mayor que la suma de las partes. Creo que existe un punctum intencional, producto de grandes intuiciones y sensibilidades, y otro más salvaje y casual, producto de procesos más inconscientes y viscerales.
Volviendo, por poner un ejemplo, a grandes productores de fotografía como Crewdson, en cuyas fotos nada es casual, y todo está cuidadosamente dispuesto… ¿diríamos que son fotos carentes de Punctum? Yo creo que no, porque Crewdson trabaja en conexión íntima con el inconsciente, sin duda las sesiones de su padre psicólogo con sus pacientes que espiaba de pequeño, tienen su peso en esto, y es capaz de aunar una cosa y otra. ¿Diríamos, por ejemplo, que la danza es sólo un conjunto de movimientos coreografiados? ¿o que aún a pesar de los múltiples ensayos y disciplina que requiere, el producto final es algo más que simple coordinación?
Las imágenes de Crewdson atrapan, el espectador tiene tanto mundo por recorrer en ellas, que es raro no encontrar sensaciones y “pinchazos” tras cada esquina.
Por otro lado, al igual que existe un inconsciente colectivo, un imaginario grupal, con sus traumas y orgullos, propios de una nación por ejemplo, o de una generación, pienso que existe un punctum colectivo, más universal que el descrito por Barthes. Existen comunes en el inconsciente humano, punctums compartidos por grupos diversos, y con eso también puede jugar el autor.
Pongo aquí una imagen que me interesa, tanto por su Studium como por su (mi) Punctum:


Esta imagen, publicada tan sólo hace unos 5 años, del fotógrafo Thomas Hoepker (Magnum), recoge un testimonio muy especial del fatídico 11-S.
Tenemos en primer término un grupo de gente joven, en una actitud bastante tranquila y amigable, mientras que al otro lado del río Hudson, en Manhattan, una densa columna de humo señala el lugar del atentado en el que dos aviones de pasajeros de gran tamaño han chocado y provocado el derrumbe de las dos torres del world trade center, tan emblemáticas para el skyline neoyorkino.
Aunque se trata de una suerte de fotoperiodismo, hay cierto studium siempre, en el sentido de que el fotógrafo decide hacer la foto, elige el momento, la composición, recoger esa escena concreta.
El principal pinchazo que me pega, es la naturalidad del grupo que aparece. Ni siquiera están mirando a Manhattan, con su humareda literalmente kilométrica. Ni mucho menos se encuentran alarmados, están como cualquier día, al parecer, disfrutando de un rato de charla al sol de la mañana. Están concentrados en ellos mismos, la chica del centro, tras la bici, vuelve su cabeza hacia la persona de la derecha, todos los demás parecen prestarle atención. Parece una perfecta postal de la indolencia.
Hay otro detalle que me llama poderosamente la atención. Son interpretaciones personales, puede parecer una tontería, pero las dos chicas de la izquierda llevan botas militares. Tienen una estética un poco guerrillera.
Me hace pensar que la cultura estadounidense está fuertemente militarizada, y que de alguna forma su existencia no tiene sentido sin el conflicto armado, sin la amenaza, sin la hostilidad. Que es algo que está en el alma del país. Y que de alguna forma no les sorprende tanto recibir alguna vez este tipo de ataques.
Posteriormente Hoepker afirmó que había aprovechado un pequeño momento de calma en lo que había sido una mañana muy alborotada, para tomar esta foto extravagante, que nos choca por su ambiente contradictorio y frívolo, pero que en realidad habían estado todos muy pendientes y preocupados con el asunto. Finalmente la descartó para su publicación inicial porque, según sus palabras, resultaba confusa y ambigua.
¿Tendrá el mismo interés esta imagen para alguien nacido dentro de 30 ó 50 años? ¿Tiene valor fotográfico universal, o es sólo anecdótico y efímero? ¿se mantendrá su punctum mucho tiempo más? Siempre hay más preguntas que respuestas…

Eugene Smith: «Yo no escribí las reglas, ¿por qué iba a seguirlas?»

Siéntate y observa…
Fer Gómez
03 de marzo de 2013

La Sociedad Americana de fotógrafos de Media ha descubierto recientemente una entrevista que el retratista Phillippe Halsmann hace a Eugene Smith. Parece ser que tuvo lugar en Nueva York en 1956, pero no se está seguro de la fecha.

Para esta fecha ya había publicado en Life: Country Doctor, Spanish Village y Nurse Midwife. En 1955 dejó Life y pasó a la Agencia Magnum.

Éste es un extracto de esta entrevista:



Velatorio de Juan Larra, Deleitosa, 1951

Recuerdo una de tus fotografías en particular, en un velatorio en España la gente mirando a la cara del hombre muerto, ¿cuántas exposiciones tomaste?

Dos, y una para encender. No queria molestar.

Piero Saporiti, el corresponsal de Time-Life en España me dijo una vez que habías usado lámparas de petróleo…

Saporiti tiene una memoria maravillosa, ¡muy imaginativa! Éste es el tipo de la luz que pude conseguir. Use un sólo flash en lugar de una vela.

La gente estaba muy apenada y pusiste la luz del flash en sus ojos interrumpiendo su dolor. ¿Cómo justificaste esta intromisión?

Creo que no hubiera podido hacer esto sino hubiera estado enfermo el día anterior. Habia estado con dolor de estómago en un campo y vino un desconocido y me ofreció beber vino. No me apetecía pero por no ser descortés a tal amabilidad, acepté. Y al día siguiente, por casualidad, se acercó a mí con prisas y me dijo: “Por favor, mi padre acaba de morir y debemos de enterrarlo, ¿podría llevarme al lugar donde tengo que rellenar todos los papeles?” Fuí con él a su casa, yo estaba muy conmocionado por el dolor y la belleza compasionada del velatorio, cuando vi que venia hacía la puerta me acerque a él y le dije: “Por favor, señor, no quiero deshonrarle en estos momentos, pero ¿podría hacer fotografías?” y me respondió: “Sería un honor”.




No creo que tomar una fotografía por el valor de la fotografía en sí misma esté justificado, solamente cuando consideras que es el objetivo. Por ejemplo, fotografié una mujer dando a luz para una historia de comadronas. Pero hay por lo menos dos vacíos de magnificas fotografías en mi obra. Una es en Filipinas, una mujer que tenia problemas con el parto en un pueblo que había sido destrozado por nuestros bombardeos. La mujer estaba dando a luz y mi único pensamiento en aquel momento era ayudarla. Si hubiera habido allí otra persona tan competente como era yo entonces para ayudarla habría tomado la fotografía. Pero, quedarme quieto ante una circunstancia así… ¡No hay una maldita fotografía tan valiosa!

Recuerdo una foto de una mujer española arrojando agua en la calle. ¿Fue una puesta en escena?

No hubiese dudado en pedirle que tirase el agua. No me importa montar una escena si creo que va a intensificar algo que es totalmente auténtico del lugar.

Cartier-Bresson nunca pregunta esto. ¿Por qué romper una regla básica de la fotografía?

Yo no escribí las reglas, ¿por qué iba a seguirlas? Dedico mucho tiempo e investigación en saber lo que quiero tratar. Pregunto y lo arreglo cuando siento que es legítimo. La honestidad recae en mi capacidad, como fotógrafo, para comprender.





Extraído de una entrada del blog del New York Times Lens

Cultura fotográfica: El pictorialismo

queaprendemoshoy.com
Francisco Ledesma Brito (texto del artículo)
27 de enero de 2012
Gertrude Käsebier

Cuando hay una exposición sobre el Pictorialismo en un museo, sabes que son fotografías lo que ahí se exponen, pero algo no cuadra. Te acercas a las obras y no parecen fotografías, ves efectos más propios de la pintura y eso te hace ir a leer la cartela con desconcierto; sí son fotos, pero no lo parecen.
En eso consiste básicamente el Pictorialismo, el cual se considera la primera corriente artística dentro del mundo de la fotografía, pero que, paradójicamente, busca su inspiración y sus intenciones estéticas fuera del mundo de la fotografía.

Gertrude Käsebier

Este movimiento tiene sus orígenes en la década de los sesenta del siglo XIX, aunque adquirió su máxima repercusión a partir de los ochenta y prolongándose hasta la I Guerra Mundial (1914-1918), cuando ya dejó paso a otras corrientes más modernas. Básicamente consiste en emparentar a la fotografía con la pintura, tratando los mismos temas y recurriendo a la misma estética, dejando la parte propiamente técnica de la fotografía en un segundo lugar. Para conseguir sus objetivos desenfocaban la imagen, añadían multitud de filtros, marcas, suciedades… creando imágenes únicas en las que la intervención humana en el proceso de revelado era fundamental. Los resultados eran imágenes únicas e irrepetibles, llegando incluso a destruir los negativos para no sacar más copias; dichas obras se enmarcaban como si de un cuadro se tratase y se colgaban en los salones de la pujante burguesía decimonónica.

Alfred Stieglitz

Alfred Stieglitz

Alfred Stieglitz

Algunos de los temas más recurrentes serán los paisajes en días de lluvia o con niebla; las alegorías cargadas de un fuerte contenido moral o escenas mitológicas. Las mujeres tienen un papel fundamental, apareciendo modelos que en sus posturas, en sus gestos y en su aspecto se identifican con las tomadas por los pintores contemporáneos a estos fotógrafos.

Julia Margaret Cameron

Julia Margaret Cameron

  

Julia Margaret Cameron

Julia Margaret Cameron

Algunos de los personajes más relevantes de este movimiento fueron Julia Margaret Cameron o Henry Peach Robinson, que crearan bellas imágenes en las que la fotografía sirve de medio para crear obras que la niegan y que pretenden trascender del mero mecanicismo de este nuevo invento. Muchos serán los que consideren este movimiento fuera de las corrientes de la fotografía, ya que en sus planteamientos de base se alejan de los fundamentos de la misma.
Se llegaron a crear incluso grupos de fotógrafos que se adscribieron a esta corriente, como el Camera Club de Viena en 1891 o la Linked Ring Brotherhood de Londres al año siguiente, que organiza exposiciones con obras de fotógrafos de toda Europa y EE.UU., pues esta estética se había extendido rápidamente por el panorama internacional. El ya mencionado Peach Robinson incluso llegó a publicar obras donde se recogían los presupuestos teóricos de dicho movimiento, dándole al mismo visos de gran corriente pictórica de vanguardia, al dotar a los pictorialistas de una guía y un corpus ideológico fundamentales; esto lo podemos ver en obras como Pictorial Effect in Photography (1869) o Picture- making by Photography (1884).

Henry Peach Robinson

Henry Peach Robinson

Henry Peach Robinson

Henry Peach Robinson

Henry Peach Robinson

El movimiento dio sus últimos estertores cuando, ya en el siglo XX, en la fotografía primaba más lo directo, lo impactante, lo que se convirtiera en noticia, que llegara al espectador y que lo moviera socialmente, pero lejos de ese diletantismo ya pasado de moda de los grandes caballeros del XIX.

Léonard Misonne

Léonard Misonne

Léonard Misonne

Léonard Misonne

Léonard Misonne

Léonard Misonne

Robert Demachy

Robert Demachy

Robert Demachy

Robert Demachy

Para profundizar en el tema de la fotografía pictorialista recomiendo la lectura del libro «Camera Work» de Alfred Stieglitz, publicado en la editorial Taschen. Toda una delicia, y encima a un precio muy atractivo.
José Joaquín Pérez Soriano
«Este libro se convertirá en una de las obras obligatorias de la década. Ninguna biblioteca fotográfica estará completa sin él.»

mono, Londres, Reino Unido