Artículo de opinión de José Fernando Martínez (Charly)

Novelda digital

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Cartas a un joven fotógrafo II «Vanitas vanitatum omnia vanitas»

Estimado joven fotógrafo:

 Antes de empezar, piensa en esta cita:

“Salomón le enseñó en su infancia a sentirse fácilmente satisfecho, a mantenerse siempre ocupado y a pensar que cualquier cosa que hiciera era de gran importancia. Le enseñó a tener alegre el corazón.”

J. M. Barrie. Peter Pan en los Jardines de Kensington

Veo que has ganado un concurso y has sentido la emoción de que se valore, se reconozca y se premie tu trabajo.¿Qué has sentido cuando recogías el premio y te aplaudían? Es muy agradable y eriza el vello, ¿verdad?

Siento ser yo el que venga a aguar la fiesta. ¿Qué ha pasado cuando has vuelto a hacer fotos con el recuerdo fresco de esta gloria? Ten cuidado, en fotografía hay muchos atajos. Tú no buscas pequeñas victorias, porque me dijiste que querías optar por el segundo camino; y este, si es corto, no es el camino. Tú quieres ver en tu mesa un té sobre un mantel lleno de plumas, como las que le pusieron a John Nasch en “Una mente maravillosa” (A Beautiful Mind). El problema de las pequeñas victorias es que son adictivas y no suman más que aritméticamente; emocionalmente solo se comen unas a otras y, al final, solo obtienes vacío, bloqueo, repetición, hastío. Los amigos te dirán que eres muy bueno y muchos querrán ser como tú; pero, por dentro, Pepito Grillo te pone mala cara. Te pondría como ejemplo a Ribas i Prous que, como muchos otros, han pasado una vida entera trabajando en ellas, les han absorbido su precioso tiempo, sumaron muchos escalones; pero no era esa la escalera que tú quieres subir. Si quieres las estilográficas, deberás que subir otros escalones.

Tendrás la sensación de que puedes ser un artista y su flamante ego. Es posible que el aturdimiento de estos éxitos te hagan caer en esta especie de arrobamiento. Lleva cuidado con esta sensación. Muchos de mis antiguos alumnos abandonaron este curso, dijeron que yo era un “rollero”, y se lanzaron a la caza de la  fama del artista, antepusieron su condición de “artista” a la realidad de su trabajo, y ya te imaginas el final. No te puedo explicar cómo llega a engañarse uno mismo hasta estos límites, pero ocurre, y con frecuencia. La mayoría cayeron en el olvido, otros volvieron al curso epistolar que llevamos entre manos y aprendieron, no sin antes lamentar y soportar el dolor del precioso tiempo que perdieron para aprender del gran batacazo. A nosotros no nos preocupa el tiempo; esto no es una carrera, es un camino. Los caminos se bifurcan y están llenos de aldeas y posadas. Los encuentros, los descubrimientos del paisaje que rodea el camino son más importantes que el destino. No queremos el destino a menos que sea para comenzar otro camino. Pero, si hay otro, es que no era el camino, era un atajo.

Entonces, si amas lo que haces, tus fotografías, no te debe preocupar si te lo reconocen o premian, o no te entienden o comprenden. A la primera exposición de fotografía que hizo Man Ray, creo que solo fue él. A Julia Margaret Cameron la ninguneó toda la crítica del momento, los gurús de la Royal Photographic Society. Mira dónde está ella ahora y dónde está esa crítica.

Si escuchas malas críticas o, lo que es peor, silencio, no te preocupes, se equivocan ellos. No vayas a las ferias en las que hay unas mesas de unos supuestos “descubre-talentos” que, por unos suculentos precios, harán una crítica de tu portfolio. Esto forma parte de los tentáculos del enorme pulpo que es la mafia del “arte”, de la que ya hablaremos más adelante. No hagas tus fotografías para obtener el beneplácito de la crítica, ni para justificar que eres un artista. Diane Arbus jamás publicó un libro de fotografía en vida, ni hizo exposiciones, ni fue a Encuentros de Fotografía. Seguramente, el que está detrás de la mesa sabe menos fotografía que tú, aunque es probable que tenga mejores influencias que tú para haber llegado a ese lado de la mesa. Te encontrará cualquier defecto, según su más que discutible criterio, y lo convertirá en un error catastrófico, o te dará unas palmaditas y te dirá que vuelvas el año que viene. Él está encantado de cobrar muy bien por decir cosas como “esto ya está hecho”.

Ya te adelanto que está todo hecho, pero tú vas a poner un porcentaje de tu parte que marcará una diferencia, que hará de tu texto, de tu forma de escribir con fotografías una forma única. Fotografía bien y no mires para quién. Haz fotos que, cuando no las tengas delante, las eches de menos, que quieras volver a verlas, que quieras quedar con ellas y contemplarlas. ¿No se parece esto al amor?

Sigue mandándome tus descubrimientos fotográficos y nos vemos en el camino.

Un abrazo.

Charly Rebel