Aprendiendo de los maestros: Philippe Halsman

Nació el 2 de mayo de 1906 en Riga en el seno de una familia judía y estudió ingeniería en Dresde. En 1928 fue acusado públicamente de parricidio; su padre que tenía por nombre Morduch cayó y murió durante una excursión campestre en los alpes austríacos, sin embargo la gente de los alrededores no dudó en acusarlo de haber cometido asesinato, influidas por su origen judío y del antisemitismo existente y a falta de otras pruebas. Sería llevado a juicio y condenado a cuatro años de cárcel y de no ser por la presión de un destacado grupo de intelectuales, entre los que se encontraban Sigmund Freud, Thomas Mann y Albert Einstein, hubiera pasado entre rejas más tiempo de los dos años que de por sí estuvo. Después se instaló en París donde trabajó como fotógrafo de moda independiente y colaboró en la revista Vogue. En 1940, comenzada la Segunda Guerra Mundial y ante la inminente llegada del ejército alemán marchó a los Estados Unidos con ayuda de Albert Einstein, donde alcanzaría fama mundial, llegando a realizar más de cien portadas para la revista Life. En 1947 obtuvo la nacionalidad estadounidense.
Si por algo se caracterizó Halsman fue por su ingenio, materializado sobre todo a través de la técnica del “jumping style” o “jumpology”, a la que él dio origen. Se trataba de retratar a la persona saltando, para así conseguir una imagen de ésta mucho más real, más verdadera, sin artificio ninguno, sin que el cerebro pudiera controlar la expresión del rostro. «En un salto, la máscara se cae. La persona real se hace visible», explicaba Halsman. El resultado era una imagen de la persona bien distinta a como solía aparecer, y por ello con gran atractivo para el público, estas «imágenes de saltos» se publicaron en 1949 alcanzando gran éxito. No todo eran saltos, pero siempre sus fotografías mostraban situaciones divertidas, y algunas, algo provocadoras.

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Guía detallada de cómo proteger tus fotos en internet. Derechos, licencias y contratos.

Blog del Fotógrafo
Escrito por Iaio Atamian
10 de febrero de 2014

A medida que comiences a ganar experiencia como fotógrafo y veas como tus fotografías comienzan a ser cada vez más profesionales, es probable que comiences a plantearte romper las barreras de tu ordenador y salir a mostrarle tu arte al mundo. Pero: ¿y si te roban esas maravillosas ideas y fotografías que tanto te costaron construir?
Internet representa una oportunidad increíble para los fotógrafos por cuanto cualquier persona en el mundo puede estar viendo una fotografía tuya segundos después de que la has publicado, puedes llegar a venderle una foto a una persona a miles de kilómetros de distancia o armar una galería virtual para que los turistas de la red la visiten a diario. Internet es el medio y tu imaginación es el límite, pero: ¿es seguro?
No hay nada mejor que un mapa para poder navegar en mar de posibilidades de Internet sin perderse en el camino (o meterse en problemas). Publicar y vender tus fotografías debe dejar de ser una utopía para convertirse en una realidad.

¿Cómo proteger tus fotos?
A pesar de los innumerables beneficios y posibilidades que internet le brinda a los fotógrafos como tú, para poder aprovecharlos al máximo sin sufrir sobresaltos es necesario que conozcas tanto tus derechos al momento de compartir tus trabajos como así también tus obligaciones para con el trabajo de otros.
Los blogs, redes sociales y tiendas online pueden ser un medio excelente para darte a conocer en el mundo de la fotografía, pero ¿Conoces cuáles son tus derechos cuando subes tus fotos y que precauciones debes de tomar al hacerlo?
Las fotografías están amparadas por lo que es conocido como “Derechos de autor y propiedad intelectual” y cada país tiene su legislación al respecto.


Tus derechos como fotógrafo.
Ley de derechos de autor y propiedad intelectual:
Tanto en España como en el resto de los países, las leyes corren bastante detrás de las necesidades de los ciudadanos, y los fotógrafos no son la excepción. De hecho, la ley de propiedad intelectual española, por ejemplo, fue sancionada en 1996 y aun hoy está vigente, a pesar de los bruscos cambios que sufrió el medio en el cual los fotógrafos comparten su trabajo.
De todas maneras, las formas aún se mantienen por lo que, tomarte un tiempo para leer la ley que ampara tu actividad como fotógrafo y te dota de derechos como autor, es más que recomendable.


Nacimiento de tus derechos:
El instante luego de soltar el obturador no solo significa el nacimiento de tus fotografías sino que también, nacen tus derechos sobre estas. La ley de propiedad intelectual y derechos de autor te garantiza derechos morales y económicos sobre tus obras. ¿Pero qué significan?

1. Derechos morales: son aquellos que tienen por finalidad protegerte a ti como autor y así como también, a las obras que realices.
Decidir acerca de cómo se divulgaran tus trabajos y retirarlos en caso de no estar de acuerdo (indemnizado al afectado), exigir que se reconozca la autoría de tus fotos, que la integridad de tus obras sea respetada y evitar el plagio total y parcial son algunos de los derechos morales que te protegen frente a terceros.
Este tipo de derechos no prescriben, no se pueden vender, ceder o donar y no puedes renunciar a ellos, siempre tú serás su autor. La autoría de tus fotografías es inalterable, pero lo que si se puedes ceder son los derechos económicos (de uso) de las mismas.
2. Derechos económicos: como autor de tus fotografías eres quien goza de los derechos de explotación económica de ellas, salvo que de conformidad, decidas cederlos a terceros para que estos los utilicen.
A diferencia de los derechos morales estos si se pueden transferir, ceder o donar y no son eternos, su duración será a lo largo de tu vida y hasta 70 años después de tu muerte, luego, pasaran a ser de dominio público.

Derechos de explotación:
  • Reproducción: tal como su nombre lo indica, es la potestad para reproducir tus fotografías sea cual fuere el medio utilizado (libros, revistas, copias impresas, postales, etc.).
  • Distribución: se refiere al derecho de poder vender tus fotografías con la particularidad de que dicho derecho no se trasmite, es decir, que si le vendes una fotografía a un tercero, este no tiene el derecho de volver a venderla a otro.
  • Publicidad: se refiere a la posibilidad de utilizar tus fotografías, siempre que des tu consentimiento, en campañas publicitarias publicas sea cual fuere el medio de reproducción.
  • Transformación: el derecho de poder modificar una de tus fotos y que pueda derivar en una obra diferente a la original (re encuadres, cambios de colores, retoques, etc.).
Solo tú eres quien puede decidir si explota económicamente (vende) sus fotografías y podrás hacerlo por cuenta propia o bien por medio la cesión de derechos de uso a un tercero, siempre que este te pague por ellas.
De este modo lo que tu estas otorgando son determinadas licencias sobre tus fotografías, para que la persona que tenga pensada utilizarlas, ya sea pagando por ellas o no, sepa que has permitido y que no hacer con ellas.
De este modo funcionan la mayoría de las páginas de venta de fotografías en internet: pones a la venta una fotografía y ellos se encargan de comercializarla, pagándote por cada copia vendida.


Tipos de licencias:
Al momento de compartir tus fotografías en internet lo que debes de plantearte son los permisos que estás dispuesto a otorgarles a las personas que pueden toparse con ellas. Ya que la autoría es inalterable los derechos aquí en juego son los de uso de tus fotos, es decir, bajo que licencia de uso compartirás las mismas.
• Copyright: es la licencia de uso más utilizada y en la cual el autor se reserva todos y cada uno de los derechos sobre su obra: solo él puede utilizarla, distribuirla o modificarla. Si un tercero estuviera interesado en utilizar una de tus fotografías protegidas bajo esta licencia deberá solicitarte un permiso explícito o bien deberá pagarte para que este le cedas los derechos de uso (nunca los de autoría). Sin tu consentimiento no pueden utilizar tus fotos, ni siquiera nombrándote como autor.
Este tipo de licencias es de uso frecuente entre las grandes cadenas, empresas y fotógrafos prestigiosos, pero también su popularidad es producto de que, si una fotografía es compartida sin especificación alguna acerca del tipo de licencia de la misma, automáticamente queda protegida por la licencia copyright.
Si eres un fotógrafo súper celoso de su trabajo y eres medio reacio a compartir tus fotografías en internet, este tipo de licencia podría darte un poco más de seguridad al momento de hacerlo.
• Copyleft: es una licencia en donde el autor permite que sus obras sean utilizadas, copiadas y distribuidas con la única obligación de reconocer la autoría de las mismas.
A pesar de ser una licencia que protege los derechos de autor de tus fotografías, a diferencia de las licencias copyright, estas no exigen ningún tipo de autorización por parte del autor para su uso. Con solo hacer mención a quien es el autor de las mismas es suficiente.
Este tipo de licencias dieron origen a los múltiples tipos de licencias para distribución de contenidos digitales en internet, entre ellas las conocidas Creative Commons.

Creative Commons ¿por qué no?
Si estás dando tus primeros pasos como fotógrafo, es probable que estés más interesado en difundir tus fotos que en ganar dinero con ellas. Lo creas o no, el tipo de licencia que escojas al momento de compartir tus fotografías puede influir en la difusión que alcance tu trabajo.
Compartir tu trabajo bajo licencias más permisivas no implica que estas no estén protegidas, sino más bien todo lo contrario. Es más recomendable y seguro compartir bajo licencias Creative Commons, que bajo el estricto copyright: ¿Por qué? Porque controlar que nadie en internet utilice tus fotografías sin tu autorización es casi imposible y llevar adelante un juicio puede llegar a ser muy costoso.
Por el contrario, ofrecer algunos derechos sobre tus imágenes no parece un mal trato si con ello te garantizas obtener mayor difusión de tu trabajo. Puedes pensarlo como una situación de “ganar, ganar”: tú ganas difusión y los interesados pueden utilizar tus fotografías, bajo las condiciones que tú establezcas y reconociéndote como el autor de las mismas.
Explicar al detalle cada una de ellas no es el motivo de este articulo pero, si te interesa conocer las posibilidades que este tipo de licencias puede ofrecerte te recomiendo que leas el siguiente artículo:

Un claro ejemplo de ello es el Blog del Fotógrafo: las fotografías que ilustran cada uno de los artículos publicados aquí, fueron compartidas bajo este tipo de licencias, más permisivas, permitiendo que miles de lectores puedan apreciar el trabajo de fotógrafos que quizás nunca hubieran adquirido tal atención de haber elegido una licencia más restrictiva.

Los términos y condiciones:
Los términos y condiciones que acompañan todas las paginas cuando te registras no son solo para “aceptar y seguir”. Apuesto a que nunca te has tomado el trabajo de leerlos detenidamente! Si estas intentando promocionar tus trabajos y darles difusión deberás comenzar a prestar atención a los “términos y condiciones” si no quieres luego llevarte alguna sorpresa.
Dependiendo de cada una de las plataformas donde compartas tu trabajo (Flikr, Facebook, 500px, etc.) puede que cedas o no los derechos de uso de tus imágenes. Cada sitio tiene sus propias políticas respecto a las fotografías que se suben en ellos.
Si estás pensando seriamente en volcar tu trabajo a internet, te recomiendo que te tomes tu tiempo para leer los términos y condiciones de modo de comprender que licencias le otorgaras a cada una de las plataformas que elijas para hacerlo y cuáles no, de modo de que puedas decidir si estás dispuesto a ceder ciertos derechos sobre tu trabajo.
Asegúrate en cada caso, de conocer en donde están radicadas las empresas titulares de las redes sociales o plataformas en donde vayas a compartir tus imágenes de modo de poder profundizar acerca de las leyes de propiedad intelectual vigentes en dichos países.


Cesión de derechos de uso:

Este tipo de contratos es el instrumento utilizado para que los fotógrafos como tú, cedan los derechos de uso, modificación, reproducción y distribución de las fotografías que realicen en favor de un tercero de acuerdo a los términos acordados en el mismo contrato.

Dicha cesión puede ser en favor de una persona o una empresa y una vez firmado el acuerdo, que puede ser en papel o bien mediante la aceptación de los términos y condiciones de un sitio web, cedes parte o la totalidad de los derechos de uso de tus fotografías dependiendo de cada caso.

Cuando públicas en una red social, como por ejemplo en Facebook, aunque no lo sepas estas cediendo ciertos derechos de uso sobre tus imágenes, a diferencia de Flickr en donde las reglas respecto a la publicación de las fotografías en su sitio son muy estrictas y siempre, más allá de la licencia escogida, se deberá respetar la decisión del autor de cada una de las fotos allí alojadas. No por nada es una de las redes sociales de fotografía más confiables y utilizadas.

Es por esto que te recomiendo que leas los términos y condiciones siempre de modo de que puedas tomar tus recaudos a la hora de hacer públicos tus trabajos.
De todas maneras, si realizas un determinado trabajo en donde los destinatarios del mismo te compren las fotografías resultantes, lo más conveniente será, para ambas partes, que dicho acuerdo quede plasmado en un contrato escrito. Te recomiendo que no escatimes en detalles a la hora de confeccionarlo: en qué país se realiza la cesión, el plazo de duración, el precio y toda otra cláusula que te parezca pertinente. Una vez firmado, ambas partes deberán someterse a él y lo que no se haya aclarado o puesto de manifiesto por escrito, no podrá luego ser reclamados si no se deducen del contrato.

De todas maneras, el contrato solo será válido para lo que este establezca: si no se establece, por ejemplo, si se pueden editar las fotos luego de la cesion o no, no quiere decir que el tercero pueda hacerlo. Los contratos deben de interpretarse en forma restrictiva, es decir, que solo está permitido lo establecido en estos expresamente.
A continuación te dejo un modelo que podrás utilizar como base para tal fin:


Cesión de derechos de imagen de un modelo:
Como te comente anteriormente, contar con los derechos de imagen de aquellas personas reconocibles que salgan en tus fotos es una de tus principales obligaciones como fotógrafo a la hora de hacer públicas tus fotografías. ¿Por qué?
Porque el derecho a la propia imagen es un derecho que está dirigido a proteger no solo la privacidad sino también la moral de las personas. Cualquier persona puede evitar que se difunda una fotografía en la cual ella aparece sin su consentimiento. Dicho consentimiento debe constar expreso en un documento firmado por ambas partes. Ten en cuenta que, dicho permiso puede ser revocado a pedido de la parte (persona).
Suponte que realizas una producción en un estudio con un modelo: para poder publicar las fotos en cualquier medio público, deberás contar con una autorización de la persona que aparezca en tus fotografías de modo de evitar futuros reclamos. Dicha autorización es conocida como un contrato de “cesión de derechos de imagen”.
En el caso de los niños, los encargados de hacer valer sus derechos son sus padres o tutores por lo que deberás contar con una autorización escrita de estos para poder compartir fotografías donde aparezcan.
Situaciones que no requieren la cesión de derechos de imagen:
  • Cuando la persona no sea fácilmente reconocible
  • Cuando se trate de personas o personajes públicos, en actos públicos o en lugares abiertos.
  • Cuando el interés que persiguen las fotografías es el de informar, y dicha información es de interés público.
Aquí te dejo un modelo de contrato de cesión de derechos de imagen para que puedas imprimirlo y llevar unas cuentas copias contigo si planeas salir a hacer fotos con modelos, transeúntes o niños que sean fácilmente reconocibles en estas:


Este tipo de acuerdos no solo están ideados para proteger los derechos de los modelos, personas o niños que puedan salir en una de tus fotografías.
La firma de un contrato de cesión de derechos de imagen también te protegerá como fotógrafo: no solo te autorizaran a publicar tus fotografías con su imagen, sino que además, si estos utilizan tus fotografías que les has hecho sin tu permiso, podrás iniciarte acciones legales. Recuerda que te han cedido sus derechos de imagen.

Tus obligaciones como fotógrafo
No solo debes de preocuparte por que no se vean violentados tus derechos, sino que también, al compartir tus trabajos en internet, no solo adquieres derechos sino también obligaciones que deberás cumplir si no quieres ser tú el que esté en problemas.
Al momento de compartir tus fotografías en los diversos medios que internet te brinda debes de asegurarte de:

  1. Que eres el autor de la fotografía y que esta es completamente tuya y no plagiada.
  2. No mostrar obras de otros artistas o colegas protegidas bajo los derechos de autor.
  3. Contar con los permisos de uso de imagen de los niños, personas y/o modelos que participen en las mismas y son fácilmente reconocibles.
Asegúrate de hacerte con las correspondientes autorizaciones y permisos si planeas compartir fotografías que no cumplan con alguno de las cuestiones mencionadas anteriormente. Ten especial cuidado si en ellas aparecen niños, personas y modelos ya que el derecho a la intimidad vulnerado puede meterte en serios problemas.















Consejos para proteger tus fotografías

Una vez que compartes una fotografía en Internet, es casi imposible evitar que sea utilizada sin tu consentimiento. Si le es imposible a una productora de Hollywood evitar que una película se pueda descargar gratis por Internet, imagínate lo difícil que será para ti evitar que alguien use tus fotos sin permiso.
Lo que si puedes hacer y no te requerirá de mucho esfuerzo es poner ciertas trabas para, que a la persona que quiera utilizar tus fotos sin tu permiso, le resulte un poco más difícil hacerlo.
Aquí te dejo una serie de consejos que puedes adoptar para tal fin:
  1. Regístralas: Si bien todo este tipo de trámites pueden parecerte algo engorrosos, puedes realizarlos sin moverte de tu ordenador y de manera gratuita. Puedes registrar tus fotografías mediante el servicio “Safe Creative” (gratuito) o bien puedes firmar digitalmente tus fotografías. Con solo realizar una búsqueda encontraras empresas que se encargan de firmar digitalmente documentos, fotografías, etc.
  2. Utilizar sitios de confianza: comparte tus fotografías en sitios que te permitan configurar el nivel seguridad de las licencias, los permisos para descargarlas, restricción de tamaños, etc. Cuantos mayores controles puedas configurar mayor control tendrás sobre tus fotografías. En el Blog del Fotógrafo recomendamos Flickr.
  3. Web del Autor: si eres extremadamente celoso de tus fotografías y no confías en nadie para compartirlas, siempre podrás armar tu propio sitio. Allí el amo y señor serás tú y podrás configurarlo de acuerdo a tus necesidades: evitar el “Paint Screen” o “imprimir pantalla”, descargas, inhabilitar el botón derecho del ratón, etc. Sera más seguro pero no contaras con el trafico (cantidad de visitas) que podrías lograr gracias a una red social o plataforma de renombre.
  4. Tu logo siempre: Incluye en tus fotografías tú logo o firma siempre. Si quieren utilizar una de tus fotos sin mencionarte como autor o pagarte por ella, tendrán que recortarla pudiendo hacer que esta sea menos atractiva o inservible para sus propósitos.
  5. Firma clara y legible: utiliza tu nombre como marca personal de modo que cualquiera que vea una firma tuya, sabrá claramente quien fue el autor de la fotografía. Debe ser clara, legible y sencilla de modo de no crear confusiones acerca de quien fue su autor. También puedes incluir un correo de contacto junto con tu firma para que puedan solicitar tu permiso.
  6. No compartas en máxima resolución: al momento de compartir tus fotografías, no lo hagas en la máxima resolución. Hazlo en tamaños medios o pequeños de modo que se puedan apreciar, pero no plagiar.
  7. Nunca compartas los RAW: nunca, pero nunca entregues los negativos digitales de tus fotografías. Ellos son la viva prueba de tu autoría y en muchos casos, pueden no ser la fotografía final. Los negativos son tu propiedad y nunca debes de entregarlos, salvo que por una suculenta suma de dinero estés dispuesto a hacerlo.
Todo derecho trae consigo su correspondiente obligación. De nada sirve exigir que se cumplan tus derechos si no respetas los de los otros. Recuerda que tus derechos terminan donde comienzan los de los demás y el respeto, sobre todo entre colegas, es fundamental para que todos podamos trabajar cómodos y tranquilos.
Compartir una fotografía en Internet es tan inseguro como dejar una bicicleta sin candado o un auto sin su alarma, si alguien quiere sacar provecho de tal situación, lo hará sin pedirte permiso. Esto no quiere decir que debas de colocarle 4 candados a tu bici, solo debes de ser cuidadoso y conocer el medio en el que te muevas.
A modo de opinión personal creo que la mejor manera de protegerte es compartiendo. Piensa en el dinero que no ganas al no cobrar una fotografía por compartirla gratuitamente, como dinero que te ahorras en publicidad para hacerte de renombre.
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Mejorar un retrato con Portraiture

www.photomamp.com
Miguel A. Muñoz Pellicer
23 de diciembre de 2009


Portraiture es una excelente herramienta para el retoque de retratos. Evita la necesidad de trabajar con ajustes locales, selecciones, herramientas tipo pincel como por ejemplo tampón de clonarpincel corrector de Photoshop, o máscaras de selección, de capa, de ajustes, etc. Posee una compleja programación, que permite discernir con mucho éxito entre el detalle y textura de la piel, con el fin de preservarlos, y las imperfecciones, con el fin de eliminarlas o atenuarlas.

Su control preciso para suavizar la piel de forma selectiva, se basa en el punto fuerte de este programa: su máscara automática que selecciona los tonos de piel de forma instantánea desde el inicio. Para una mayor exactitud, podremos modificar manualmente esa máscara, si fuese necesario. Disponemos para ello de la posibilidad de seleccionar otros tonos de color correspondientes a la piel, además de los seleccionados por el programa de forma automática.

Esta modificación de la máscara podemos realizarla mediante un selector de color o directamente sobre nuestra fotografía mediante el uso de un “cuentagotas” que funciona de forma similar a Photoshop. La modificación de la máscara, y por tanto, la influencia de las modificaciones en la imagen, podrá modularlas con la ayuda de controles para el calado, opacidad, tono, saturación, luminancia, latitud, etc. Una previsualizacion a la derecha nos indicará qué áreas quedarían seleccionadas con la nueva máscara, incluso antes de haberlas seleccionado. También podremos visualizar la máscara en el área central de imagen, que permite un zoom desde el 10% hasta el 800%.
Una vez decidida la extensión de la máscara, podremos trabajar mediante controles deslizantes que apliquen los efectos deseados, en la cuantía necesaria, para toda el área de piel en la imagen, y exclusivamente en el área de piel. No necesitaremos realizar intervenciones locales en el retrato con herramientas tipo “pincel“.
Portraiture nos permitirá eliminar imperfecciones, reenfocar, suavizar, modificar el brillo y contraste con precisión, dar calidez extra, etc. mediante el control preciso que proporciona la máscara, de forma que estos cambios afecten solamente a la piel.

El programa nos permite trabajar de tres formas básicas:

1- Mediante el uso de ajustes predefinidos: Presets: disponemos de ocho alternativas predefinidas de las que partir. Cada una de ellas ofrece diversas combinaciones de valores para obtener resultados tan variados como: valores por defecto, suavizado de la piel (Smoothing) a nivel bajo, medio o alto, Glamour (suave incremento del contraste), intensificación de los tonos, Clave Alta (High-Key) y Clave Baja (Low-Key).
2- Partiendo del valor por defecto (Preset: Default) y variando a voluntad los múltiples controles divididos en tres bloques:
– Suavizado de la piel: diversos niveles de detalle a suavizar (Detail Smoothing), umbral (Threshold) y tamaño de imagen (Portrait Size).
– Control de la Máscara sobre la que actuará el programa (Skin Tones Mask). A la que podemos dejar funcionar de forma automática o modificar su extensión, calado, opacidad, contorno, tono, saturación, luminancia y latitud.
– Mejoras de la imagen (Enhancements): nitidez, suavidad, calidez, tono de la piel, brillo, contraste.
3- Combinando las dos anteriores: podemos partir de cualquier valor predefinido (Preset) y modificar posteriormente, a voluntad, cualquiera de los valores que ofrece el programa.
Cuando encontremos una combinación interesante, podremos guardar el conjunto de valores asignados, como un nuevo “Preset”. al que poder recurrir en cualquier momento (muy útil si queremos dar un mismo tratamiento a una serie de imágenes).
Al obtener la imagen final podremos elegir cómo queremos que el programa vuelque el resultado a Photoshop: como la capa actual de la que proceda la imagen a tratar, como una nueva capa, o como un nuevo documento. Pulsaremos OK, y ya estaremos de nuevo en Photoshop con la piel de nuestra imagen mejorada.
A continuación podemos ver el resultado de aplicar el “Preset Glamour” en Portraiture, a la imagen de partida que vimos en la ilustración anterior.

El resultado que vemos, es fruto directo del “Preset”. A partir de aquí podemos comparar resultados con otros “Presets”, guardar la imagen, o continuar realizar modificaciones sutiles para adaptar el resultado a nuestras pretensiones.

Las posibilidades que ofrece el programa son muy flexibles e invitan a experimentar.

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Mejorar, texturizar e iluminar un bodegón con Photoshop

a-z fotografico
Blog de consulta fotografico
Publicado por Isabel López

10 de febrero de 2014


En esta primera parte del tutorial veremos como mejorar un bodegón usando capas de ajuste, texturas y máscaras de capa, para actuar únicamente en las zonas deseadas de la fotografía.


En esta segunda parte del tutorial veremos técnicas de iluminación y una serie de ajustes con los que mejorar el bodegón, como son la creación de viñeteados, dar más profundidad o mejorar los colores.

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Bruce Gilden: una forma de trabajar.

En 1968, tras ver la película Blow-Up de Antonioni, se compró su primera cámara y se apuntó a clases nocturnas en la escuela de artes visuales de Nueva York.
Se define como fotógrafo callejero, y se interesa por cómo la gente comparte un mismo espacio físico urbano. Desde hace 25 años, su trabajo, todavía inconcluso, gira en torno a los habitantes de Nueva York. En sus fotografías utiliza un flash electrónico y hace que sus personajes sean conscientes de su presencia.

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La mirada fotográfica de: Irma Haselberger

Retumbe la mar

Victor Alonso
25 de noviembre de 2012

Irma Haselberger ha trabajado durante 25 años como artista y arquitecto en Viena. Su trabajo se fundamenta en la gente común y su manera de interactuar con el entorno. Hay en su fotografía una magia profunda, provocada no solo por los motivos de su arte, sino por una textura especial que aporta a sus imágenes, unida a un uso particular de la luz y las sombras.
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